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Por Patrick McGeehan

Durante más de un año, un grupo de actrices de Hollywood, entre ellas Amy Poehler y Amy Schumer, ha estado presionando al Gobernador Andrew M. Cuomo, de Nueva York, para que aplique el salario mínimo del Estado a los trabajadores que reciben propinas, argumentando que esto haría a las meseras menos vulnerables al acoso sexual.

La industria restaurantera rechaza la idea, al decir que el cambio propuesto significaría el fin de muchos negocios.
Pero también las meseras y otros trabajadores se resisten a la propuesta, pues dicen que pueden ganar más dinero con las propinas. El acoso es una preocupación real, dicen, pero también lo es la necesidad de ganarse la vida.

“El mensaje resonante de las meseras de Nueva York a estas actrices de Hollywood es que nos dejen en paz”, dijo Maggie Raczynski, una cantinera. “Estas celebridades literalmente no tienen idea. Siento que necesitan dejar de entrometerse”.

En medio se encuentra Cuomo, quien propuso eliminar el salario submínimo a principios del año pasado. Se suponía que audiencias en todo el Estado informarían la decisión del Gobernador. 

Pero ocho meses después de la última audiencia, Cuomo no ha hecho ningún anuncio. Los activistas que presionan por un salario mínimo uniforme están perdiendo la paciencia con el Gobernador.

Tradicionalmente, el Gobierno ha permitido que los patrones paguen menos a los trabajadores que reciben propinas.

El salario mínimo federal ha sido de 7.25 dólares por hora durante casi 10 años, pero el mínimo federal para los trabajadores que reciben propinas es de sólo 2.13 por hora.

El aumento en los salarios para los trabajadores que reciben propinas, dicen muchas meseras, podría obligar a los restaurantes a cambiar las políticas de propinas o forzarlos simplemente a cerrar sus puertas.

D. Sweeney, un ex actor que dijo que gana “muy cómodamente” como cantinero en Nueva York, se mostró contundente en su oposición a la propuesta.
“Te estoy diciendo que no quiero que me aumenten el salario”, dijo Sweeney. “¿Por qué estoy diciendo eso? ¿Soy un idiota?”

Aumentar los costos de mano de obra de los restaurantes, dijo, podría desencadenar varios cambios en el modelo de negocios que perjudicarían más de lo que ayudarían a los trabajadores.

Raczynski dijo estar enojada por una carta que celebridades de Hollywood como Poehler, Reese Witherspoon y Natalie Portman enviaron a Cuomo. Las actrices instaron al Gobernador a eliminar el salario mínimo más bajo para los meseros porque dijeron que creaba un “ambiente laboral en el que los clientes se sienten con derecho a abusar de las mujeres a cambio de un servicio”.

Las meseras respondieron en una carta a las actrices, diciendo: “Gracias por su preocupación. Pero no necesitamos su ayuda y no estamos pidiendo que nos salven”.
Raczynski dijo que su patrón ya había hecho recortes de personal para compensar el aumento constante en los salarios que Cuomo instó hace unos años.

“No pedimos que nos aumentaran el salario porque sí dependemos de nuestras propinas”, dijo Raczynski.

 The New York Times