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Por William J. Broad y Kenneth Chang

Hace 66 millones de años, un meteorito gigantesco hizo impacto con la Tierra frente a la costa de México. Tormentas de fuego incineraron el paisaje kilómetros a la redonda. Incluso animales a miles de kilómetros de distancia fueron condenados, si no por el fuego de los cielos, entonces por megaterremotos y olas.

Ahora, científicos han desenterrado un acervo de fósiles que parecen remontarse al día del impacto. El sitio consiste en más de un metro de sedimentos y restos orgánicos que cayeron en Dakota del Norte de forma casi instantánea y se transformaron en roca con el paso de las eras. Captura las repercusiones de la gigantesca roca apocalíptica que allanó el camino para la evolución de los mamíferos, entre ellos los primates conocidos como humanos.

En un reporte publicado el mes pasado en Proceedings of the National Academy of Sciences, científicos han descrito una excavación en Dakota del Norte que encapsuló la desaparición de un lago antiguo y sus habitantes.

Cuando el meteorito se estrelló en las aguas cercanas a la Península de Yucatán en México, dejó un cráter gigantesco conocido como Chicxulub y causó trastornos a miles de kilómetros de distancia, incluyendo lo que es ahora Dakota del Norte. A las pocas horas, criaturas marinas fueron arrastradas tierra adentro y depositados junto con árboles, flores y peces de agua dulce.

Ese revoltijo quedó velozmente sepultado, y preservado. Esferas diminutas de arcilla y cristal, conocidas como tectitas, que se formaron como roca fundida y fueron expulsadas por el impacto, llovieron del cielo y permearon el depósito.

Las tectitas, que cayeron al agua, saturaron las branquias de los peces, que entonces murieron debido a oleajes. El agua podría haber viajado al norte desde el Golfo de México a través de un mar tierra adentro que atravesaba Norteamérica en ese entonces. Pero los científicos dicen que las olas cataclísmicas causadas por el impacto, que produjeron el equivalente a un sismo de magnitud 10 u 11, hicieron que se derramara el agua de lagos y mares distantes así como de cauces fluviales.

“Básicamente agita el agua como una lavadora”, dijo Phillip L. Manning, paleontólogo en la Universidad de Manchester, en Inglaterra, y uno de los autores del reporte. “Cuando esa onda sísmica se disipa, deja caer de forma casi instantánea lo que estaba en este cuerpo de agua”.

Eso, dijo, formó el depósito en Dakota del Norte.

El impacto de Chicxulub es considerado el golpe mortal para los dinosaurios. Pero algunos dicen que otros factores contribuyeron a la desaparición de los gigantescos reptiles
Robert A. DePalma, el investigador principal, es curador de paleontología en el Museo de Historia Natural de Palm Beach en Florida. Señaló que el propósito de este reporte era establecer la geología y cronología de lo que sucedió ese día. “No era una monografía sobre dinosaurios. Esto fue un resumen básico del sitio y de cómo se formó”, dijo.

 The New York Times