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Por Breena Kerr

A fines del 2016, feministas de Seattle se reunieron para hablar de su rama de la Women’s March (Marcha de Mujeres). El nombre de la marcha, que estaría impreso en materiales promocionales, emergió como algo que podía ser actualizado.

“Nuestro grupo organizador es súper diverso, y una de las organizadoras medulares, que es una persona no binaria, propuso que usáramos la palabra ‘womxn’ para asegurarnos de que todo mundo se sintiera incluido”, explicó Elizabeth Hunter-Keller, directora de comunicaciones de la Womxn’s March Seattle.

Ebony Miranda, la organizadora que propuso usar “womxn”, dijo que su comprensión de la palabra era: “mujeres y aquellas personas afectadas por la misoginia”.

Sarah Faith Gottesdiener, una artista de Los Ángeles, leyó sobre las comunas lesbianas de los años 60, 70 y 80 en su trabajo para titularse de la maestría en diseño en el Instituto de las Artes de California. Parte de su proyecto de tesis mostraba variantes de la palabra “women”, incluyendo “Women,” “Wimmin,” “Womin” y “Womyn” en letras azules y amarillas impresas en seda.

Después de que se graduó, Gottesdiener imprimió el diseño en camisetas que de repente aparecieron en Instagram, en mítines y en tiendas. Más recientemente, creó un nuevo diseño basado en torno a la palabra “womxn”.

“Si te remontas a la raíz lógica de la palabra, es que ‘men’ (hombres) es el estándar”, comentó Keridwen Luis, catedrática en la Universidad de Harvard. “Simplemente hemos vuelto a usar el masculino como el estándar para muchas cosas. Waiter (mesero) y waitress (mesera). Actor y actress (actriz)”.

Cuando Lera Boroditsky, profesora asociada de ciencia cognitiva en la Universidad de California, en San Diego, estudió a hablantes cuyos idiomas nativos usaban sustantivos para cada género (español, francés, alemán y ruso, por ejemplo), descubrió que esto influía en la manera en que pensaban respecto al mundo, aún cuando no estuvieran conscientes de ello.

“Mi asistente de investigación hablante nativa del alemán se mostraba escéptica de la noción”, dijo Boroditsky. “Ella no creía que el género gramatical cambiaría la manera en que la gente pensaba. Luego comenzamos a hablar sobre la palabra ‘jirafa’, que es masculina en mi natal ruso, pero femenina en alemán.

“Dije, ‘tiene sentido que jirafa sea masculino, por su gran altura’. Luego ella empezó a argumentar, ‘no puedes pensar en una jirafa como masculino, ¡tienen las pestañas muy largas!’”.
Por ahora, sin embargo, sólo hay un par de formas de escribir womxn sin que se active el corrector ortográfico. De acuerdo con Peter Sokolowski, editor general del diccionario Merriam-Webster’s, “womyn” fue agregado al diccionario abreviado en el 2002.

“Definitivamente hay mucha evidencia de que la palabra ‘womxn’ está siendo utilizada, sin embargo aún es un término relativamente nuevo”, declaró. “Estaremos al pendiente”.

 The New York Times