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Por Jeremy Egner

Cuando “Game of Thrones”, el éxito más grande en la historia de HBO, inicie su temporada final el domingo, al menos a una de las figuras centrales de la historia le gustaría que el final sea el verdadero final.

“Es un fenómeno que nadie jamás vio venir, así que entiendo completamente por qué alguien podría decir, hagamos mil 500 más puesto que es una receta que funciona”, dijo recientemente Emilia Clarke, la mismísima Reina Dragón. “Simplemente no creo que deberían hacerlo”.

Sin embargo, las tendencias de la cultura pop y las presiones del mercado podrían a final de cuentas obrar en su contra, y ya se trabaja en el programa piloto de una precuela. Una pregunta definitoria pende sobre el futuro de “Game of Thrones”: ¿Es una serie? ¿O es un universo?

Con base en audiencia, impacto en la industria y atención global, “Thrones” es uno de los mayores éxitos en la historia de la televisión. Pero al tiempo que gigantescas corporaciones se compran unas a otras y planean interminables y nuevas plataformas de streaming en una batalla cada vez más febril por nuestra atención y nuestros dólares de entretenimiento, los éxitos ya no son suficientes.

Así que aunque sólo quedan seis episodios en la inmensa saga de Jon Snow, Daenerys Targaryen, Tyrion y amigos, probablemente apenas hemos empezado a explorar Westeros.
Allí está “Star Wars”. Desde que Disney compró Lucasfilm en el 2012 en 4 mil millones de dólares, ha explotado la franquicia, concibiendo múltiples trilogías de cine, películas

independientes y series de televisión, así como una enorme presencia en los parques temáticos de Disney.

O Harry Potter (igual que “Game of Thrones”, parte del imperio de WarnerMedia), que después de ocho películas basadas en los libros ahora está inmersa en la serie de precuelas “Bestias Fantásticas”, y también tiene atracciones turísticas en todo el mundo.

O el universo de la cultura pop más poderoso de todos: Marvel de Disney, que este mes cerrará el filamento “Avengers” del universo de Marvel, con “Avengers: Endgame”, pero que en junio extenderá la rama de X-Men con “Dark Phoenix”, estelarizada por la mismísima Sansa Stark, Sophie Turner.

¿Entonces no sería la fenomenalmente popular (y lucrativa) “Game of Thrones” una principal candidata a recibir un tratamiento similar?

El argumento a favor incluye casi todos los detalles en torno al programa. En febrero, AT&T recibió la aprobación final para su fusión de 85.4 mil millones de dólares con la matriz corporativa de HBO, Time Warner, y lanzará una plataforma de streaming WarnerMedia para competir con nuevos servicios de Disney —que también acaba de cerrar un trato de 71.3 mil millones de dólares para comprar 21st Century Fox— y Apple, junto con los existentes Netflix, Amazon y Hulu.

John Stankey, el ejecutivo de AT&T a cargo de WarnerMedia, ha dicho que HBO recibirá un mayor presupuesto de programación a fin de redoblar la producción. “Queremos incrementar nuestra inversión en contenido premium”, dijo el verano pasado. Cuánto de ese contenido estará relacionado con “Thrones” es una pregunta abierta. “Thrones” está basada en la serie de novelas Canción de Hielo y Fuego creada por George R.R. Martin, que es tan densa en historia y tradición popular que podría propiciar docenas de series y películas.

“El universo es demasiado rico como para no intentarlo”, dijo Casey Bloys, presidente de programación de HBO. “Pero por otra parte, tampoco quiero hacerlo sólo por hacerlo”.

El piloto de la precuela, creado por Martin y Jane Goldman, entrará en producción este verano. Ambientado miles de años antes de los sucesos de “Game of Thrones”, explorará la historia de los Caminantes Blancos y la familia Stark, y será estelarizado por Naomi Watts y Miranda Richardson.

El Game of Thrones Studio Tour, una atracción turística de 10 mil 200 metros cuadrados, tiene programado abrir en la primavera del 2020 en Irlanda del Norte, donde se produjo la mayor parte del programa.

Vale la pena señalar que hay algunos obstáculos potenciales para que “Game of Thrones” se convierta en la siguiente “Star Wars”. Uno es el tenor “Sólo para Adultos” de la serie. (HBO argumenta que eso mantendrá relevante a “Thrones” aun si no agregan más series, a medida que nuevas generaciones descubran la saga).

Otro obstáculo es el mismo HBO. El canal se convirtió en la joya de la corona de la televisión a través de su gusto y compromiso con la calidad. Es conocido por alejarse de numerosos pilotos que no cumplieron con su estándar, y sólo convertirá la precuela en una verdadera serie si está a la altura de “Thrones”, declaró Bloys.

Una facción que no está muy interesada en las nuevas versiones de “Game of Thrones”: las estrellas del programa. Nikolaj Coster-Waldau, que interpreta a Jaime Lannister, dijo que no está interesado en regresar jamás a Westeros.

Pero aunque los actores están ahora en el pináculo del universo de la cultura pop, algunos saben lo rápido que las cosas pueden cambiar.
“Dentro de cinco años, todos seremos guías de turistas en la Tierra de Game of Thrones”, comentó Coster-Waldau.

 The New York Times