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Por Normitsu Onishi

PHOLA, Sudáfrica — El Presidente Cyril Ramaphosa, de Sudáfrica, asumió el poder prometiendo un “nuevo amanecer”. Pero poco más de un año después, no puede mantener encendidas las luces de la nación.

A menos de un mes de las elecciones nacionales, los peores apagones en años están sumiendo a los sudafricanos en la oscuridad. Advertencias de “desbordamiento de carga” aparecen con regularidad en los teléfonos celulares, en referencia a los cortes de electricidad impuestos para evitar el colapso de la red eléctrica nacional.

Los alimentos se preparan en braseros de carbón en lugares como Phola, un township, o área reservada para gente de raza negra, a unos 120 kilómetros al este de Johannesburgo.
“Te despiertas y no hay agua caliente. No te puedes bañar, no puedes planchar”, dijo Victoria Nkosi, de 48 años, de Phola. “¿Por qué hay desbordamiento de carga cuando estamos rodeados de plantas eléctricas?”.

Los apagones son el resultado de años de mala administración y corrupción en Eskom, paraestatal de servicios públicos. También evidencian lo difícil que es para Ramaphosa asegurar electricidad estable para Sudáfrica, la economía más avanzada del África subsahariana.

Los apagones están contribuyendo a otro año de crecimiento económico mediocre en Sudáfrica, una sociedad desigual que necesita una expansión fuerte y sostenida para crear las bases de una economía post-apartheid.

Todos los sectores de la economía, incluyendo a gigantes de la minería, grandes minoristas y empresarios, se han visto gravemente perjudicados por los apagones. Eskom, que produce alrededor del 95 por ciento de la energía de la nación, es considerado el mayor riesgo para la economía de Sudáfrica, de acuerdo con la Tesorería Nacional y expertos financieros.

El 8 de mayo, los sudafricanos votarán en las sextas elecciones desde el fin del apartheid en 1994. Se espera que el Congreso Nacional Africano, que gobierna desde hace mucho tiempo, reúna la mayor cantidad de votos, pero su margen de victoria es incierto.

Luego de convertirse en líder del partido a finales del 2017, Ramaphosa prometió erradicar la corrupción, sobre todo en las empresas paraestatales como Eskom.

A finales del año pasado, Eskom comenzó a imponer desbordamiento de carga por primera vez en tres años. Una causa de los apagones, dicen los expertos, son dos megaplantas de carbón nuevas, pero de bajo desempeño.

Ramaphosa expresó confianza en que los apagones no perjudicarían a su partido en las urnas. “Los retos que enfrenta Eskom emanaron de nuestro pasado reciente”, dijo a los medios locales.

Pero algunos en Phola no perdonan.

“El CNA nos prometió electricidad, nos prometió tierra, nos prometió empleos, pero sólo se están llenando los bolsillos”, dijo Sibusiso Shongwe, quien tiene 36 años y busca trabajo. “Ni siquiera puedo pagar mi luz. ¿Cómo puedo ir y votar por el CNA? No voy a votar, hombre”.

 The New York Times