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Como comandante de las fuerzas de coalición en Irak, el General de División Walter Piatt hacía malabares con la persecución implacable de enemigos y la diplomacia delicada con líderes tribales, utilizando un acervo de armamento moderno y flujos de datos generados por la tecnología.

Sin embargo, sus mejores decisiones, dijo, dependían de una herramienta tan antigua como poderosa. El General Piatt con frecuencia empezaba las operaciones diarias respirando pausadamente, con la mandíbula floja, viendo firmemente a una palmera.

Mindfulness (conciencia plena) —la práctica de usar técnicas de respiración, similares a las de la meditación, para obtener concentración y reducir la distracción— está encontrando el camino a las fuerzas militares de Estados Unidos y de varias naciones más.

Este invierno, soldados de infantería del Ejército en los Cuarteles Schofield, en Hawai, empezaron a emplear el mindfulness para mejorar las habilidades de tiro —por ejemplo, enfocándose en cuando jalar el gatillo en medio del caos para evitar el daño civil innecesario.

Un pequeño, pero creciente grupo de autoridades militares apoya las técnicas para sanar a veteranos estresados por el trauma, tomar decisiones de mando y ayudar a los soldados en batalla.

“Recientemente me preguntaron si mis soldados me llaman General Rayo de Luna”, dijo Piatt, que comanda la Décima División de Montaña del Ejército. “Se tiene el estereotipo de que esto te vuelve suave. No, te lleva al punto”.

El enfoque, dijo, se basa en el trabajo de Amishi Jha, profesora asociada de psicología en la Universidad de Miami. Es la autora principal de un artículo publicado en diciembre sobre la efectividad del entrenamiento entre los miembros de una unidad de operaciones especiales.

El artículo reportaba que los efectivos que pasaban por un régimen de entrenamiento de un mes que incluía la práctica diaria en respiración consciente y técnicas de concentración, podían discernir mejor información clave bajo circunstancias caóticas y experimentaban incrementos en la función de memoria de trabajo. Los soldados también cometieron menos errores cognitivos.

Los hallazgos, que refuerzan investigación anterior que mostraba mejoras entre los soldados entrenados en mindfulness, son significativos porque los miembros de las fuerzas especiales ya son seleccionados por su habilidad para concentrarse. “Son los mejores, y lo que están tratando de hacer es lo más difícil”, declaró Jha.

La ciencia muestra que las técnicas que enfocan y calman la mente permiten que las personas se desempeñen mejor y las vuelven menos propensas a reaccionar con exageración a la estimulación entrante —ya sea un destello de movimiento, un sonido o una arremetida de información en un dispositivo.

La neurociencia del mindfulness implica, en parte, fortalecer una parte de la capacidad mental conocida como “memoria de trabajo”: un catálogo momento a momento a corto plazo de tareas entendidas para retener eficazmente sólo unos cuantos trozos de información a la vez.

A medida que la memoria de trabajo se empaña mediante la sobrecarga, las decisiones se vuelven confusas y las reacciones más impulsivas. La concentración inducida por la respiración permite que las personas se centren en la tarea a la mano. Pero toma práctica.

El Comandante William MacNulty es un oficial comisionado en el Servicio de Salud Pública de EU que ayudó a entrenar a una unidad de fuerzas especiales. Comparó los beneficios de practicar el mindfulness con hacer lagartijas.

“Quizá no te tirarías y harías lagartijas cuando estás en un tiroteo, pero tienes una capacidad mejorada”, apuntó MacNulty.

Investigaciones también han demostrado que el mindfulness puede ayudar a los soldados a superar el trastorno por estrés postraumático (TSPT).

Ésa ha sido la experiencia del principal activista británico del uso del mindfulness en el Ejército, el Comandante Tim Boughton.

Cuando se retiró del servicio activo en el 2008, Boughton descubrió que se había vuelto retraído y enojado por los horrores que había visto: la muerte de 48 compatriotas en batallas en Irak, Afganistán, Las Malvinas e Irlanda del Norte.

Boughton descubrió el mindfulness después de su propio episodio con TSPT. Ahora empieza y termina su día con 5 minutos de ejercicios de respiración. Emplea la técnica cada vez que es presa de la ansiedad o el pánico. Los traumas no han desaparecido, dijo Boughton, pero no es acosado por ellos diariamente.

Boughton ha pensado acerca de si el mindfulness es apropiado para el conflicto. “Los puristas dirían que el mindfulness nunca fue desarrollado para propósitos bélicos”, dijo.
Lo que quiere decir es que el mindfulness con frecuencia es asociado con la calma. Pero, añadió, la idea es ser tan fiel a los ideales compasivos y humanitarios como sea posible dadas las realidades del empleo.

Piatt subrayó ese punto, al describir una delicada misión diplomática en Irak que involucró reunirse con una líder tribal local. Antes de la sesión, meditó frente a una palmera, y se halló sumamente enfocado cuando ocurrió la conversación poco después.

“No tomé notas. Recuerdo cada palabra que ella dijo. Yo no estaba formando una respuesta, sólo escuchaba”, recordó Piatt. Dijo que cuando la líder tribal terminó, “le repliqué sobre cada uno de los puntos y tuve que ceder en algunos. Recuerdo la expresión en su rostro: éste es alguien con el que podemos trabajar”.

Al final, dijo, el mindfulness le permitió “reducir el conflicto al entender mejor”.

“No estoy diciendo que sean suaves”, añadió. “Estoy diciendo, entiendan cómo la compasión y la empatía pueden ser usadas para ventajas reales.
“La paz requiere mucho trabajo duro”.

 The New York Times