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Es una idea que durante mucho tiempo ha cautivado a los emprendedores: por un alto precio, permitir que multimillonarios de la tecnología, magnates de Wall Street, atletas profesionales, oligarcas rusos y otra gente ultraadinerada rente películas —tan pronto como se estrenan— para verlas en casa. Pero empresas así no han levantado vuelo.

Fred Rosen, de 75 años, y el también septuagenario Dan Fellman, quien es el experto número uno en distribución de cine de Hollywood, quizás hayan encontrado la manera de que funcione. Fundaron Red Carpet Home Cinema, que renta películas de estreno por entre mil 500 y 3 mil dólares cada una. Red Carpet tiene contratos con varios estudios, entre ellos Warner Bros., Paramount y Lionsgate, que resultan en unas 40 cintas al año.

Esas sociedades reflejan las relaciones de la industria del entretenimiento que Rosen, el retirado magnate de Ticketmaster, y Fellman, que inició su carrera con los estudios en 1964, cultivaron en el curso de décadas.

Red Carpet llega en un momento en que la industria del cine experimenta un extenso cambio —siendo uno importante la forma en que Netflix está desafiando la manera en que se estrenan las películas.

La mayoría de los estudios ve como inevitable un cambio más amplio en la distribución, señaló Harold L. Vogel, autor del libro de texto “Entertainment Industry Economics”.

“Los consumidores quieren tener más control”, dijo Vogel.

Aun así, los estudios andan con pies de plomo.

“Me siento muy cómodo de que podamos ganar más socios de estudios”, expresó Rosen. “Somos un ofrecimiento de nicho —estoy demasiado viejo para un trastoque— pero incluso si un estudio gana de 25 a 50 millones de dólares anualmente con nosotros, es dinero con el que no contaban”.

El servicio de lujo opera un poco como un club privado. Hay un proceso de solicitud, y los participantes deben tener una tarjeta de crédito con un límite de al menos 50 mil dólares. Los que se vuelven clientes deben comprar un aparato de 15 mil dólares que se conecta a un sistema de teatro en casa (instalado por un técnico) y viene cargado con protecciones contra piratería.

Los precios de las rentas son establecidos por los estudios participantes. Cada renta permite ver la cinta dos veces en 36 horas.

Rosen y Fellman no están interesados en magnitud.

Con menos de 4 mil clientes, Red Carpet podría tener ingresos anuales de 300 millones de dólares, de acuerdo con las proyecciones de Fellman.

Red Carpet ha estado operando en unos 25 hogares como parte de una prueba desde diciembre. (Desde hace mucho tiempo, las celebridades y altos ejecutivos de Hollywood han podido ver películas de estreno en sus hogares de manera gratuita).

“Les dijimos a los estudios: ‘ustedes pongan los términos’”, dijo Fellman. “Eso lo apreciaron. Lo que no funciona en Hollywood es llegar, mover el dedo y decir: ‘así es como va a ser esto’”.

 The New York Times