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Por Peter S. Goodman

LONDRES — En el ámbito político, nadie sabe cómo terminará el Brexit. Pero para gran parte del mundo de los negocios, la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea virtualmente ya ha sucedido.

Casi tres años de incertidumbre desde el referéndum de junio del 2016 han forzado a las compañías a planear para lo peor. El camino tortuoso al Brexit ya ha desacelerado el crecimiento económico, desalentado la inversión y dañado la reputación del País como un paraíso para el comercio.

Los bancos globales y otras compañías de servicios financieros están trasladando miles de empleos y más de un billón de dólares en activos a ciudades europeas para asegurar que pueden atender a los clientes al otro lado del Canal de la Mancha independientemente de las reglas que impongan los reguladores nacionales tras el Brexit.

Los fabricantes automotrices japoneses han eliminado planes para expandirse en Gran Bretaña, en parte porque el Brexit debilita las virtudes del País como un eje para el comercio europeo.

Independientemente de qué suceda a continuación, es poco probable que vuelvan los empleos y el dinero.

Desde los 80, las automotrices niponas han invertido en fábricas en Gran Bretaña para aprovechar el acceso libre de aranceles del País a Europa. Nissan había advertido que dejar la

Unión Europea podría forzar a la compañía a reevaluar los planes para su planta en Sunderland, en el norte de Inglaterra.

Meses luego del referendo, la Primera Ministra Theresa May ofreció a Nissan promesas que se ganaron la confianza de la armadora. Pero en febrero, la compañía anunció que no produciría un nuevo vehículo deportivo utilitario en Sunderland.

Alrededor de la misma fecha, Honda señaló que estaba cerrando una planta en el suroeste de Inglaterra, en el poblado de Swindon, eliminando 3 mil 500 empleos.

La decisión de Honda fue motivada en parte por un acuerdo comercial que Japón firmó el año pasado con la Unión Europea. El trato elimina la necesidad de una fábrica en Gran

Bretaña, porque Honda ahora puede embarcar autos hechos en Japón directamente a Europa sin incurrir en aranceles.

Si Gran Bretaña sale del mercado europeo, perderá los beneficios de los pactos comerciales del bloque. Justo al tiempo que Japón y Europa están liberalizando el comercio entre sí,

Gran Bretaña está tomando acciones para impedir el comercio con ambos.

La economía británica ahora es entre 1 y 2.5 por ciento más pequeña de lo que habría sido sin el referéndum del Brexit, estiman algunos economistas. Gran parte del daño ha llegado vía la caída de la libra británica, que ha perdido más del 10 por ciento de su valor ante el dólar desde la votación.

La devaluación de la libra está vinculada a la obstrucción en el comercio. Gran Bretaña vende casi la mitad de sus exportaciones dentro de la Unión Europea.

En vista de que Gran Bretaña importa más de lo que exporta, la moneda a la baja ha elevado los precios en una amplia gama de bienes.

En Gran Bretaña, se espera que la inversión empresarial baje 1 por ciento este año, en lo que sería el desempeño más débil desde la crisis económica mundial hace una década, de acuerdo con las Cámaras de Comercio de Gran Bretaña.

Durante más de tres décadas, Londres ha atraído bancos globales, operaciones bursátiles, fondos de cobertura, administradores de valores y fondos de riqueza soberana de Medio Oriente y Asia.

La Ciudad creció hasta convertirse en un centro financiero mundial, mientras que la industria ha dado empleo a más de un millón de personas en Gran Bretaña.

Brexit ha forzado a las compañías que desde Londres dan servicio a clientes europeos a trasladar empleos y operaciones comerciales a ciudades como Amsterdam, Dublín y Frankfurt.

Más de 275 compañías están en proceso de mudarse o ya han reubicado divisiones de negocios, empleados y entidades legales de Gran Bretaña al Continente, reportó New Financial, una firma de investigación en Londres.

Todo el lío del Brexit, dijo William Wright, cofundador de New Financial, “ha dañado de manera muy considerable la reputación de Gran Bretaña como un lugar pragmático y sensato para hacer negocios. Eso ha desaparecido. Podría tomar mucho tiempo para que eso vuelva”.

 The New York Times