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Por Clifford Krauss

SQUAMISH, Canadá — Un ventilador puede hacer que la gente se sienta más fresca en un día caluroso y húmedo. ¿Pero podrían los ventiladores moderar las crecientes temperaturas del planeta?

A algunas de las principales compañías de combustibles fósiles del mundo les gustaría averiguarlo.

Chevron, Occidental Petroleum y el gigante minero australiano BHP han invertido en Carbon Engineering, una empresa canadiense que afirma estar en el umbral de un avance en la solución de un crucial enigma del cambio climático: eliminar el carbono que ya hay en la atmósfera.

En su proyecto piloto en Squamish, a unos 50 kilómetros al norte de Vancouver, la compañía utiliza un enorme ventilador para absorber el aire hacia un receptáculo diseñado para extraer dióxido de carbono. El gas luego puede ser sepultado o convertido en un combustible sintético de combustión limpia.

Las inversiones en Carbon Engineering son parte de un esfuerzo por parte de las industrias de combustibles fósiles para mantenerse relevantes y lucrativas en un mundo cada vez más caliente. Como los autos eléctricos y la energía solar y la eólica se vuelven cada vez más baratas, los ejecutivos reconocen que seguir trabajando de la manera tradicional podría poner en riesgo a sus compañías.

Las compañías de combustibles fósiles ya enfrentan demandas, resoluciones de inversionistas, presión de activistas ambientales y regulaciones que las están llevando a invertir más en energía limpia.

“Esto tiene que ver con reconocer que el cambio climático presenta riesgos significativos para todos los sectores económicos”, dijo Fiona Wild, vicepresidenta de BHP para sustentabilidad y cambio climático. “El cambio climático ya no es visto como una cuestión al margen. Es un riesgo de negocios que requiere una respuesta de negocios”.

Por supuesto, las grandes compañías energéticas continúan perforando en busca de gas y petróleo y están presionando a los gobiernos de todo el mundo para que abran más territorio a la exploración.

Los críticos de las compañías de combustibles fósiles dicen que inversiones así equivalen a poco más que un ardid de relaciones públicas.

“Para esos tipos, ese dinero es una nada”, dijo Dan Becker, director de Safe Climate Campaign, una organización ambiental en Washington. “No veo ninguna epifanía”.

Pero otros expertos no coinciden: “podría ser pseudoecologismo, ¿y qué?”, dijo Dieter Helm, profesor de políticas energéticas en la Universidad de Oxford. “Si se está gastando dinero en investigación y desarrollo para elaborar formas de aislar el carbono, eso es bueno”.

Carbon Engineering informó que sus plantas tendrían bancos de grandes ventiladores, de 10 metros de diámetro, para recolectar el aire. Éste será empujado por canales de plástico parecidos a un panal recubiertos con hidróxido de potasio que se adhiere al dióxido de carbono. Se añadirán más químicos para producir pellets conteniendo carbono.

Los pellets luego serán calentados a más de 870 grados centígrados para formar gas de dióxido de carbono.

En un tipo de planta que la compañía anticipa construir, el dióxido de carbono capturado podría ser inyectado al subsuelo, donde sería inofensivo a menos que algo de éste se filtrara de nuevo en la atmósfera. Steve Oldham, director ejecutivo de Carbon Engineering, dijo que cada una de esas instalaciones podrían retirar de la atmósfera tanto dióxido de carbono como 40 millones de árboles.

En otro tipo de instalación, el dióxido de carbono capturado sería combinado con hidrógeno para hacer combustible sintético que puede ser convertido en gasolina, diesel o turbosina.

El combustible sintético, aunque más caro que la gasolina convencional, causaría menos contaminación que los combustibles tradicionales.

Occidental quiere emplear la tecnología para encontrar un abasto sustentable de dióxido de carbono que pueda usar para inyectar en sus campos petroleros para elevar la presión y extraer más crudo al tiempo que también aísla el carbono. Confía en sepultar tanto carbono como el que emiten sus combustibles, o incluso más.

Oldham dijo que una de sus plantas de captura de carbono eliminarían un millón de toneladas de este gas de la atmósfera al año, una pequeña fracción de los más de 33 mil millones de toneladas que la humanidad emite en un año. El proceso de aislamiento costaría unos 100 dólares por tonelada, que en el modelo de Occidental se podría compensar en parte con la mayor producción de crudo que esto permitiría. El carbono también podría usarse para hacer cemento y otros materiales de construcción.

El costo de capturar todo el carbono necesario para detener el cambio climático sería de billones de dólares, agregó Oldham.

 The New York Times