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Por Ben Hubbard

ESTAMBUL — El productor hace una cuenta regresiva al tiempo que se intensifica la música, y un nuevo episodio del programa de televisión sobre temas de actualidad, “Syria Today”, sale al aire en vivo, transmitiendo contenido pro Oposición a sirios diseminados por todo el mundo a causa de la guerra civil.

Escenas similares de disensión se desarrollan a diario por todo Estambul, donde agitadores de Egipto, Yemen y otros lugares en el mundo árabe enfrentan a los Gobiernos opresivos de Medio Oriente desde la seguridad relativa de la capital de medios de Turquía.

Al tiempo que los levantamientos de la Primavera Árabe han sido pisoteados por dictadores renacientes o degenerado en guerras civiles brutales, Estambul ha surgido como un refugio para muchos de los políticos, activistas, rebeldes y periodistas árabes que trataron de llevar la historia por otra dirección en los países donde nacieron —y donde fueron obstaculizados.

Son miembros de la Hermandad Musulmana de Egipto; combatientes rebeldes de Siria y Libia; activistas políticos de Irak y Yemen; disidentes de Arabia Saudita y Jordania; e incluso ex miembros del Parlamento de Kuwait.

Terminaron aquí por una razón en especial. “No hay otro lugar a donde ir”, declaró Azzam Tamimi, fundador de Al Hiwar TV, una plataforma de muchos años para disidentes árabes.
Aunque el canal tiene su sede en Londres, abrió un estudio en Estambul porque es más fácil de conseguir invitados para sus programas de entrevistas. “Todos están aquí”, señaló Tamimi.

Para el Gobierno del Presidente turco Recep Tayyip Erdogan, acoger a exiliados árabes es una continuación del apoyo ofrecido a las revueltas. Permitir que disidentes prominentes operen desde Estambul incrementa la influencia de Erdogan en el mundo árabe, aunque puede molestar a los líderes de países vecinos.

“A veces nos enteramos por algunos países que ‘tienes algunas personas que están contra nosotros, que están transmitiendo contra Egipto’, por ejemplo”, dijo Yasin Aktay, miembro de alto rango del Partido Justicia y Desarrollo de Erdogan. “Les decimos que hay muchas cosas contra las que necesitamos transmitir porque son violaciones a los derechos humanos”.

Sin embargo, los exiliados árabes allí a menudo tienen mayor libertad de expresión que sus homólogos turcos. Desde un fallido intento de golpe de Estado contra Erdogan, en el 2016, miles de académicos, abogados, periodistas y políticos de Oposición han sido encarcelados, y Amnistía Internacional reportó que al menos 180 medios noticiosos han sido clausurados.

“Tengo una misión que cumplir en Estambul, y los turcos no se inmiscuyen en nuestra labor política o de medios”, dijo Ayman Nour, ex legislador que contendió a la Presidencia de Egipto hace más de una década, pasó un tiempo en prisión allí y huyó en el 2013 luego de que el Presidente Abdel Fattah el-Sisi arrebató el poder en un golpe militar.

El año pasado, el estatus de la Ciudad como un refugio seguro fue mancillado por el asesinato del disidente saudita Jamal Khashoggi a manos de agentes sauditas en el Consulado del reino en Estambul.

Sin embargo, Nour sugirió que la indignación por el homicidio, de hecho, podría haber dado a los exiliados protección adicional, ya que otros Gobiernos árabes lo pensarían dos veces antes de arriesgarse al tipo de reacción negativa internacional que sufrieron los sauditas.

Aún así, se pide a los disidentes de Arabia Saudita que se mantengan callados para no perjudicar los vínculos turcos-sauditas, reveló un exiliado saudita.
Algunos de los exiliados están forjando vidas nuevas en Estambul.

Hace unos años, Majdi Nema era el vocero del Ejército del Islam, un poderoso grupo insurgente que peleó con tropas del Gobierno sirio. No obstante, Nema, de 31 años, renunció cuando el líder del grupo fue abatido en un ataque aéreo, en el 2015, y se instaló en Estambul.

Está estudiando turco y está considerando cursar un doctorado ya que dice que tiene pocas esperanzas de que el curso actual de la guerra le permita regresar pronto a Siria.

The New York Times