•  |
  •  |

ROMA — En el idioma italiano no escasean los insultos coloridos. Hay formas de maldecir a los parientes muertos de una persona, abundantes exclamaciones anatómicas e incontables formas de llamar a alguien imbécil.

Pero en fechas recientes, parece que uno de los peores agravios es llamar a alguien “hermanita de la caridad”.

Y en los labios de Matteo Salvini, líder del partido antiinmigrantes Liga Norte y el político más poderoso de Italia, la palabra “buonista”, o hermanita de la caridad, es un arma.

“El sueño europeo está siendo enterrado por los burócratas, las hermanitas de la caridad y los banqueros que están gobernando Europa durante demasiado tiempo”, dijo Salvini en la reciente presentación de una nueva alianza de extrema derecha y partidos populistas antes de las elecciones para el Parlamento Europeo en mayo.

La proliferación del improbable insulto se ha convertido en un indicador del estado confuso de la política en Italia, donde ser demasiado bueno es malo, la pericia es algo que descalifica y los datos económicos son sometidos a análisis dadaístas.

Partidarios de la Unión Europea han expresado inquietudes de que los populistas de Italia pudieran plantar las semillas de la destrucción en un bloque que le ha brindado al continente 70 años de paz. “Algunos defienden el nacionalismo”, dijo el Presidente Emmanuel Macron de Francia en una entrevista. “Pero yo lucharé contra esta gente con fuerza porque pienso que nos harán perder 10 o 20 años al arrastrarnos de vuelta a viejas divisiones”.

Al igual que la polarización actual, el epíteto parece tener raíces en la era en que Silvio Berlusconi era Primer Ministro.

En el 2002, el comentador político Luca Sofri señaló que “buonista” se había convertido en “coartada para que los malos sean malos: si haces el bien, entonces eres una hermanita de la caridad”.

En el 2008, La Repubblica, el diario liberal de Roma, escribió que la centroderecha lo había redefinido como “sinónimo de debilucho”.

En julio del 2016, tras comparar a Laura Boldrini, en ese entonces Presidenta de la Cámara de Diputados en Italia, con una muñeca sexual, Salvini escribió que era una “hipócrita, hermanita de la caridad, racista contra los italianos”.

Algunos liberales han acogido la redefinición, al usar con orgullo camisetas que dicen “buonista”. Pero otros lo ven como una peligrosa erosión de los valores de Italia. Al tiempo que Salvini ha atacado verbalmente cada vez más a los migrantes, más italianos lo han hecho de forma física, de acuerdo con la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa.

Fazio declinó comentar para este artículo. Pero incluso desde el 2014, descargó su enojo al escuchar el insulto empleado en su contra. En un País construido sobre la furia, como Italia, dijo, “interpretar los buenos modales y la urbanidad banal como ser hermanita de la caridad es una instigación”.

 The New York Times