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Por Justin Sablich

Nadie quiere sentirse culpable en sus vacaciones. Pero los efectos que tienen los viajes sobre el medio ambiente son considerables.

Un estudio publicado el año pasado por la Universidad de Sydney arrojó que el turismo a nivel mundial representa el 8 por ciento del total de las emisiones de carbono, el triple de lo que antes se creía.

“A medida que los viajes internacionales se vuelven más baratos y más accesibles, aumenta el uso de aviones, cruceros, trenes y autobuses y despide una enorme cantidad de carbono y otras sustancias dañinas”, afirmó Samantha Bray, directora administrativa del Center for Responsible Travel, una organización sin fines de lucro que apoya el turismo sustentable.
Cómo escogemos nuestro destino podría ser la decisión más importante cuando se trata del impacto ambiental del viaje.

Si su destino es accesible por tren, considere tomar uno. Los trenes tienen un impacto de carbono mucho más bajo que volar, indicó Justin Francis, director de Responsible Travel, una agencia de viajes de turismo sustentable.

Entre otras ideas figuran tomar menos vacaciones, pero más prolongadas y tomar vuelos directos siempre que sea posible.

“Los vuelos más cortos y las escalas son más contaminantes por pasajero-milla que los vuelos más largos, ya que los despegues y aterrizajes generan una parte considerable de las emisiones totales por vuelo”, explicó Francis.

“Trate de evitar vuelos internos dentro de su destino —utilice el transporte público local donde sea posible y trasládese a pie o en bicicleta para explorar zonas más pequeñas”.

El lugar donde escoge pasar la noche también juega un papel clave. “Las prácticas hoteleras sustentables han crecido enormemente en años recientes, especialmente a través de programas de certificación que siguen normas internacionales de mejores prácticas”, dijo Bray.

El Consejo Mundial de Turismo Sustentable reconoce programas de certificación para hoteles y operadores de tours, señaló Bray. Los hoteles acreditados muestran un logotipo de certificación en sus propios sitios de internet y materiales promocionales.

Sin embargo, los hoteles que no son reconocidos oficialmente por sus esfuerzos verdes aún pueden ser sustentables, por lo que se debe preguntar al hotel sobre sus políticas de turismo responsable antes de reservar.

Bray sugiere seguir el mantra de “no dejar rastro” al visitar un destino.

“Los viajeros pueden ayudar a reducir los desperdicios que generan al llevar consigo sus propias bolsas, popotes, utensilios y recipientes reutilizables”, afirmó.
Los turistas también pueden gastar su dinero en negocios que echan mano de recursos locales. 

Al visitar un destino que enfrenta un problema específico, así sea una crisis ambiental como escasez de agua o apuros económicos, considere maneras en que pueda contribuir a la comunidad.

Bray sugiere contactar al ministerio de turismo del destino, o a su hotel u operador de tours, para buscar la mejor manera ayudar a mejorar la situación.

“Muchos están haciendo esto muy bien, incluso dejando una huella de carbono cero, y ahora tienen políticas de viaje responsables que orientan la manera en que interactúan con las comunidades y las apoyan”, expresó Bray.

Si una compañía de tours no explica su política con claridad, pregunte directamente si da empleo a residentes locales y de qué otras formas conecta con la comunidad. También hay grupos activistas sin fines de lucro que requieren que sus organizaciones miembro se apeguen a prácticas de turismo sustentable.

En visitas guiadas por hábitats de fauna silvestre, “nunca se debe alimentar, tocar o alterar conductas naturales”, afirmó Francis. “Si lo alientan a hacer cualquiera de estas cosas en su viaje, entonces le aconsejaríamos que reporte a los operadores del tour que fomentan este tipo de conductas y los llame a cuentas en los medios sociales o sitios de reseñas si es necesario”.

 The New York Times