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Por Josie Thaddeus-Johns

LONDRES — Cuando Daniel Birnbaum anunció el verano pasado que dejaría su cargo como director del renombrado Moderna Museet para unirse a una compañía de arranque de realidad virtual (RV), causó asombro en el mundo del arte.

Después de todo, el curador sueco estaba en su mejor momento profesional, trabajando con algunas de las instituciones de arte más prestigiosas del mundo. Además de Moderna Museet en Estocolmo, Birnbaum había dirigido bienales (entre ellas la de Venecia, en el 2009) y una prominente escuela de arte (el Städelschule, en Frankfurt). Había sido miembro del jurado para el Premio Turner en Gran Bretaña y organizado incontables muestras de arte contemporáneo.

¿Por qué dejaría todo esto para trabajar con RV, una tecnología que todavía está en pañales?

“Es emocionante porque está un poco inexplorada”, dijo Birnbaum en la sede de su nuevo lugar de empleo, Acute Art, en Londres. “Surge de mi interés en torno a lo que giran arte y tecnología. Creo que la gente anticipaba que me hiciera cargo de otro museo, en Alemania”.

En una entrevista en febrero, apenas unos meses después de que asumió el liderazgo artístico de la compañía, Birnbaum, de 55 años, parecía relajado y vigorizado. Supervisaba Acute Art al tiempo que también planeaba una nueva iniciativa de curaduría: un stand enfocado en RV titulado “Electric”, en Frieze New York, una feria de arte internacional que se celebra del 2 al 5 de mayo.

La RV se trata de experiencias de alta resolución que usan un casco para colocar a los usuarios en entornos inmersivos.

Acute Art se ve a sí misma como una especie de compañía de producción y estudio para artistas. Dedicada exclusivamente a crear obras de arte contemporáneo, inició con una lista de artistas famosos que eran totalmente nuevos en el medio: tanto Anish Kapoor como Jeff Koons y Marina Abramovic han realizado sus primeras obras en RV con la compañía.

Para su stand en Frieze New York, Birnbaum seleccionó varias obras producidas por Acute Art, como “Into Yourself, Fall”, de Kapoor, un vertiginoso descenso a través del cuerpo del propio espectador hacia una especie de vida más allá de la muerte. Birnbaum dijo que era importante para él incluir a artistas cuyo trabajo no fuera producido por Acute Art, como Rachel Rossin —atípica en el ámbito debido a que ella misma crea todo su código.

Acute Art reinventa el proceso de producción para cada obra que produce para adaptarlo a los artistas. La obra de Abramovic exigía un avatar sumamente detallado y tridimensional de la propia artista, que el espectador puede elegir salvar de niveles del mar en aumento; Koons quería una bailarina de ballet metálica que girara por un jardín ornamental.

Las soluciones técnicas de alta calidad no son baratas y, no obstante, no hay intercambio de dinero entre Acute Art y sus artistas. En lugar de eso, la compañía es financiada por Gerard De Geer, un empresario y coleccionista de arte sueco, y su hijo Jacob.

El negocio apuesta porque el valor artístico de sus productos se traduzca a valor comercial en un futuro, presuntamente a través del modelo tradicional de las galerías, de vender un pequeño número de ediciones limitadas, aunque los representantes de la compañía fueron imprecisos sobre su estrategia a largo plazo. “Nuestro enfoque es desarrollar las obras en esta etapa”, dijo Irene Due, directora de comunicaciones de Acute Art.

En Frieze, Birnbaum ha elegido mostrar versiones simplificadas de las obras que presenta, dejando fuera las interacciones del público para que más gente pudiera verlas.
Sin embargo, ¿muestra esto lo mejor que puede hacer la RV?

Esa es sólo una de las muchas preguntas sin responder sobre el arte en RV y Birnbaum planteó algunas más: “¿Cómo será mostrado esto? ¿Cómo será coleccionado? ¿Acaso será vendido?”.

Parecía cómodo con dejar estas interrogantes sin resolver por ahora, pero reconoció que el futuro era incierto.
“Espero no arrepentirme”, dijo de su incursión a la RV. “Todavía no sucede así”.

 The New York Times