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Por Liam Stack

Investigadores en Francia dijeron el mes pasado que encontraron una lluvia de miles de partículas microplásticas en un lugar aislado en los Pirineos, a 120 kilómetros de la ciudad más cercana. Su estudio sugiere que los microplásticos —conocidos desde hace mucho como fuente de contaminación del agua— podrían también viajar por aire.

“Esperábamos encontrar plásticos ahí, pero definitivamente no estábamos preparados para las cantidades que encontramos”, dijo Steve Allen, uno de los investigadores. “Fue impresionante: 11 mil 400 pedazos de microplástico por metro cuadrado al mes, en promedio”.

¿Qué son los microplásticos?

Los microplásticos son pedazos de desechos plásticos que miden menos de 5 milímetros de largo, de acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EU.

Los fragmentos encontrados en el estudio en los Pirineos tenían de 10 a 300 micras de diámetro, con la mayoría midiendo unas 50 micras. Un cabello humano tiene alrededor de 70 micras de ancho.

Los microplásticos pueden provenir de diversas fuentes, incluyendo artículos cotidianos como botellas de plástico o lentes de contacto desechables que se descomponen en piezas más pequeñas con el tiempo. Gran parte de la contaminación microplástica proviene de ciudades, rellenos sanitarios y granjas que son rociadas con “fango de tratamiento de aguas residuales, que está cargado de microplásticos”, dijo Deonie Allen, científica que es una de las investigadoras principales.

En el océano, los microplásticos contribuyen a fenómenos como la Gran Mancha de Basura del Pacífico, una espiral de 87 mil toneladas de basura que se encuentra a cientos de kilómetros de la costa.

¿Cuánto daño pueden hacer?

Se ha encontrado que los microplásticos lastiman a los animales, pero se necesita más investigación para determinar su efecto en los seres humanos, dijeron los investigadores.
Steve Allen dijo que se ha demostrado que los microplásticos “bloquean el intestino” de peces e insectos.

“Sabemos que los productos químicos que componen el plástico tienen un impacto en el sistema endocrino animal y en el sistema linfático”, que regulan la producción de hormonas y la eliminación de toxinas corporales, dijo.

“Cuando se pone plástico en ese ambiente, absorbe ese químico, lo que significa que esas respuestas de protección o defensa ya no ocurren. No se trata sólo de los impactos biológicos dentro del animal, sino también del medio ambiente en el que vive”, dijo Deonie Allen.

Un estudio realizado en el 2017 encontró microplásticos en el 83 por ciento de las muestras de agua de la llave recolectadas en todo el mundo.

Un estudio el año pasado encontró microplásticos en muestras de heces de ocho personas de Finlandia, Italia, Japón, Países Bajos, Polonia, Rusia, Gran Bretaña y Austria. Otro estudio estimó que las personas que comen mariscos con frecuencia podrían ingerir hasta 11 mil pedazos de microplástico cada año.

 The New York Times