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Por Adam Satariano

TALLIN, Estonia — Uber solía dominar los traslados privados en Polonia y Kenia. En los últimos dos años, eso ha empezado a cambiar.

Bolt, con sede en Estonia y fundada hace seis años por Markus Villig, un desertor universitario de 19 años, se ha convertido en el rival más formidable de Uber en Europa y África.

En Polonia, Bolt se granjeó a clientes con tarifas más baratas y atrajo choferes al cobrar comisiones más bajas. En Kenia, ganó actividad al ofrecer traslados en moto y dejar que los pasajeros pagaran usando un proveedor popular de pagos móviles.

En ambos países, Uber respondió gastando más dinero en nuevos incentivos.

“El transporte es un espacio totalmente distinto”, afirmó Villig, ahora de 25 años. “Tendrás estos campeones regionales”.

A dondequiera que voltee Uber, siguen surgiendo antagonistas nuevos. En India, Uber está luchando con Ola. En Brasil, libra un duelo con Didi Chuxing, una compañía china.
Bolt ahora planea enfrentar a Uber en Londres, una de sus ciudades más lucrativas.

La batalla en múltiples frentes significa que Uber, que ya está gastando miles de millones de dólares para competir en 700 ciudades en todo el mundo, no puede darse el lujo de relajarse y recortar costos. La compañía perdió alrededor de 1.8 mil millones de dólares y gastó unos 14.3 mil millones de dólares el año pasado.

Uber está perseverando. Se esperaba que fuera valuada en unos 90 mil millones de dólares tras su oferta pública inicial el viernes.

“¿Acaso pueden las compañías advenedizas reclutar más choferes que Uber y cobrar un precio más bajo?”, preguntó Bob Hancké, catedrático en la Escuela de Economía de Londres. “Ésa es la gran interrogante”.

En el 2013, Villig inició Bolt, en un principio llamada Taxify. La compañía se centró en mercados en Europa Oriental, los países bálticos y África, donde Villig consideró que Uber no estaba haciendo un gran esfuerzo.

Hoy opera en más de 100 ciudades y 30 países, con alrededor de la mitad de su actividad proveniente de África. Más de 25 millones de pasajeros han usado Bolt para traslados.

Por cada 10 dólares que percibe en tarifas, Bolt pierde alrededor de 1 dólar por el costo de expandirse a nuevos mercados y ofrecer incentivos a pasajeros y choferes, explicó Villig. Pero eso es menos que Uber y Lyft, agregó.

Bolt gasta alrededor de la mitad en un ingeniero que trabaja en sus oficinas en Estonia o Rumania comparado con lo que gastaría en California.

Aún así, Bolt enfrenta retos. Uber ha vencido a muchos rivales y Bolt está confrontando las mismas cuestiones laborales y regulatorias con las que ha lidiado Uber. No obstante, dijo Villig, aún si desapareciera Bolt, surgirían nuevos rivales.

El que Uber “se vuelva más dominante no va a suceder”, afirmó Villig. “No hay una sola geografía en el mundo donde tendrán un monopolio”.

The New York Times