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Por Adam Satariano

LONDRES — En España, activistas fueron procesados legalmente por posts en redes sociales que violaban una expandida ley antiterrorismo. Las cuentas en Twitter de ciudadanos alemanes fueron bloqueadas debido a regulaciones promulgadas el año pasado que prohíben el discurso de odio. Y un tribunal holandés dictaminó que Google debe retirar los resultados de búsquedas sobre un doctor castigado por desempeño deficiente, en cumplimiento con una ley de privacidad.

Proclamado como el vigilante más férreo del mundo de los gigantes tecnológicos, Europa ha reprimido el contenido violento, el discurso de odio y la desinformación en línea durante los últimos cinco años. Ahora hay interrogantes sobre si la región está yendo demasiado lejos, con reglas que llevan a acusaciones de censura y que potencialmente brindan pretextos a algunos gobiernos para reprimir el disentimiento.

En abril, Gran Bretaña propuso designar a un regulador de internet que tendría facultades para bloquear sitios que considere nocivos. La Unión Europea debate por separado una ley que exigiría que las compañías tecnológicas eliminaran con rapidez el contenido en línea relacionado con terroristas.

Con el creciente cuerpo de legislaciones europeas, “habrá un estándar más bajo para la protección de la libertad de expresión”, dijo David Kaye, profesor de leyes de la Universidad de California, en Irvine, a quien la ONU designó para señalar esfuerzos gubernamentales por restringir la libertad de expresión. Añadió que las reglas de Europa merman lo que había sido una creencia compartida entre Estados Unidos y otras democracias occidentales de evitar censurar posts en medios sociales, videos de YouTube, foros de discusión y otro contenido de internet.

El debate en Europa ilustra las dificultades que enfrentan los gobiernos cuando tratan de regular el material más destructivo en internet sin coartar la expresión individual.

En Sri Lanka, las autoridades cerraron el acceso a los sitios de redes sociales luego de que ataques terroristas coordinados, en abril, dejaron cientos de muertos. Nueva Zelanda y Australia han propuesto restricciones sobre compañías de tecnología después de la masacre de 50 personas en marzo en dos mezquitas en Nueva Zelanda, donde el hombre armado acusado utilizó las redes sociales para difundir su mensaje. Singapur también ha propuesto una ley para restringir la información falsa o engañosa, lo que los críticos advirtieron podría usarse para acallar el disentimiento. E India está considerando otorgarse nuevos poderes para suprimir el contenido digital.

Las propias compañías tecnológicas están pidiendo una mayor regulación. En marzo, Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Facebook, invitó al Congreso de Estados Unidos a establecer reglas para la red social. Facebook acrecentó el debate sobre la censura del 2 de mayo cuando vetó de su plataforma a varios extremistas y otras personas que promueven falsas teorías de conspiración.

Dimitris Avramopoulos, un Comisionado europeo que impulsa una supervisión más estricta de internet, dijo que la intervención gubernamental era una respuesta apropiada para la forma en que se estaban utilizando las redes sociales para glorificar el terrorismo, manipular elecciones y difundir ideologías de odio.
“El nuevo campo de batalla es internet”, indicó.

Jörg Rupp, de 53 años, trabajador social y activista político en Alemania, dijo que fue envuelto por las nuevas leyes de Europa. En enero del 2018 publicó un tuit con letras alteradas de una canción alemana llamada “El Cerdo Anarquista”, agregando palabras burlonas sobre los solicitantes de asilo y la Canciller Angela Merkel.

En menos de tres horas, su cuenta de Twitter fue inhabilitada. La Ley de Cumplimiento de la Red, de Alemania, que es una de las leyes más estrictas del mundo contra el discurso de odio, había entrado en vigor recientemente. La ley obliga a las compañías de internet a eliminar material ofensivo en un plazo de 24 horas o enfrentar multas de hasta 50 millones de euros, o alrededor de 56 millones de dólares.

Rupp dijo que el tuit era una sátira, un intento por usar el lenguaje de los grupos de derecha para mostrar su crueldad. “En este momento es peligroso ser irónico”, expresó.

Amnistía Internacional informó que más de 60 personas habían sido condenadas en España por lo que publicaron en línea, en el marco de una ley antiterrorista que fue extendida en el 2015 para incluir contenido de redes sociales.

Una norma europea de privacidad del 2014, conocida como el Derecho de Ser Olvidado y que permite que las personas soliciten a Google que elimine los resultados de búsquedas sobre sí mismas, también ha sido criticada por bloquear material legítimo.

Jimmy Wales, el fundador de Wikipedia, dijo que los incidentes representaban una advertencia. Los esfuerzos reguladores de Europa podrían fragmentar a la internet, en la que el contenido disponible en línea cambia según el lugar donde se encuentra una persona, indicó.

“A diferencia de un recurso global en el que compartimos información y conocimiento, terminamos con algo severamente paralizado”, dijo.

La medida para regular las plataformas de internet en Europa ha estado cobrando fuerza. El mes pasado, el Parlamento Europeo aprobó una ley que exige que las compañías eliminen contenido relacionado con terroristas en un plazo de una hora o se arriesgan a multas de hasta el 4 por ciento de los ingresos globales. La medida debe pasar por varias etapas legislativas más antes de que entre en vigor.

En diciembre, representantes de la ONU advirtieron que la regulación propuesta “podría llevar a violaciones al derecho a acceso a la información, libertad de opinión, expresión y asociación, e impactar procesos interconectados de interés público y político”.

Y en Gran Bretaña, el mes pasado, el Gobierno propuso nuevos y extensos poderes para eliminar contenido “nocivo” de internet, incluyendo material que apoya al terrorismo, incita a la violencia y fomenta el suicidio y el ciberbullying.

Grupos de derechos humanos advierten que el contragolpe a las compañías tecnológicas es usado como un pretexto para censurar el discurso. Al menos 17 países, incluyendo Malasia, Egipto y Kenia, han citado la propagación de “fake news” cuando se adoptan o proponen nuevas restricciones de internet, de acuerdo con Freedom House, un grupo pro-democracia.

 The New York Times