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Por Siobhan Burke

La mayoría de los días, Cristi, de 33 años, trabaja en mercadotecnia para una firma de moda, un empleo estable de las 9:00 a las 17:00 horas. Pero una tarde reciente en un teatro de Nueva York, se encontraba haciendo un split mientras una amiga le jalaba los brazos hacia atrás, ayudándola en un estiramiento profundo.

Necesitaría estar flexible para cuando saliera al escenario en el Campeonato Estadounidense de Baile en Tubo. “Es una gran manera para mí de desestresarme, agregar algo de creatividad, y todo ese tipo de cosas”, expresó.

Los demás competidores en el evento —115 en total— también habían sido atraídos hacia el híbrido de arte, deporte, baile exótico y manía de acondicionamiento físico en que se ha convertido el baile en tubo. Tras deshacerse de su reputación de ser sólo para los clubes de striptease, esta forma de baile ha desarrollado un público amplio en los últimos 20 años, desde personas que buscan una sesión de ejercicios hasta atletas que cabildean por su estatus como deporte olímpico.

Aunque el baile en tubo atrae principalmente a mujeres —muchas de quienes dicen que las empodera— su popularidad ha crecido entre los hombres. “Conozco a hombres heterosexuales que bailan en tubo ahora, y eso es asombroso”, mencionó Blaine Petrovia, de 27 años, competidor en la división masculina. “Se siente extremadamente convencional”.

Crear un ambiente de apoyo siempre ha sido importante para Wendy Traskos, fundadora de la competencia, que estableció la Federación Estadounidense de Baile en Tubo en el 2008.

Desde que abrió su propio estudio, Traskos, de 47 años, ha tenido que lidiar con la idea errónea de que bailar en un tubo es sinónimo del striptease.

“Si ves el baile en tubo en un club de desnudistas en comparación con una presentación en tubo, son dos cosas completamente diferentes”, aseguró.

Aun así, dijo, “no hay tangas, desnudez, nada por el estilo en nuestras competencias, pero las mujeres tienen la libertad de expresarse en una manera sensual y sexy si quieren”.

El baile en tubo requiere gran fuerza, particularmente en el abdomen y tórax. Una tolerancia al dolor de la piel agarrando metal también ayuda.

“Simplemente sigues haciéndolo y las terminaciones nerviosas morirán”, comentó Petrovia, apuntando a un área áspera detrás de su rodilla.

Pero sobresalir en el tubo requiere más que fuerza y un alto umbral de dolor. En el campeonato, los competidores fueron juzgados por su flexibilidad, la dificultad de los movimientos, las transiciones y las técnicas. Las actuaciones variaron en estilo y sentimiento.

Para muchos, el tubo sigue siendo más un espacio expresivo. Como señaló una competidora: “puedes hacer lo que quieras con él. Un día puede ser una presentación sexy, un día tal vez seas más acrobática, otro día podrías simplemente querer bailar”.

 The New York Times