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Fatima Faizi y David Zucchino

En el segundo día de una asamblea tradicional afgana, una delegada se levantó para hablar sobre el tema en cuestión: la paz en Afganistán.

Un hombre de Kandahar le ordenó que se callara.

“Le dijo: ‘La paz no tiene nada que ver contigo. ¡Siéntate! ¡Deberías estar en la cocina cocinando!’”, recordó Behnoh Benod, un delegado de 31 años.

La asamblea, conocida como Loya yirga, fue convocada por el Presidente Ashraf Ghani para debatir el camino de Afganistán hacia la paz. Los organizadores señalaban con orgullo que el 30 por ciento de los 3 mil 200 delegados eran mujeres.

Pero varias delegadas dijeron que se sintieron ignoradas, marginadas o tratadas con condescendencia. Otras dijeron que habían sido confrontadas por delegados que afirmaban apoyar los derechos de las mujeres, pero sólo bajo la Sharia, o ley islámica —una opinión compartida por los talibanes.

“Les pregunté cuál ley Sharia, la ley Sharia de los talibanes o la ley Sharia de ISIS”, dijo una delegada, Sakina Hussaini. “Algunos hombres no aceptaban a las mujeres como seres humanos y tuve que gritarles”.

Torpekai, de 45 años, una delegada de un solo nombre, dijo que su hijo de 18 años, policía, había sido asesinado por los talibanes.

Dijo que había planeado decir a los delegados que quería un castigo para los talibanes si un acuerdo de paz les daba un papel en un Gobierno de posguerra. Pero los hombres no escucharon.

La yirga estaba enfrascada en una campaña electoral presidencial, en la que Ghani lucha por mantener su relevancia mientras su Gobierno queda excluido de las conversaciones de paz entre los talibanes y Estados Unidos.

Los organizadores de la yirga dijeron que ésta produjo un consenso nacional sobre las condiciones para la paz con los talibanes. Las recomendaciones de la asamblea no son legalmente vinculantes.

“Es nuestra tradición sagrada”, dijo Mohammed Umer Daudzai, quien organizó la reunión. “Dudo que alguien diga que la búsqueda de consenso o diálogo es una mala idea”.

Al cierre de la yirga el 3 de mayo, Ghani aceptó su recomendación de buscar un cese al fuego. Instó a los talibanes a negociar en Afganistán y dijo que liberaría a 175 prisioneros talibanes.
Agradeció a los delegados, “especialmente a las mujeres”.

Una delegada, Wazhma Tukhi, de 25 años, dijo que estaba satisfecha. “La Constitución protege nuestros derechos, y eso es todo lo que quieren las mujeres afganas”, dijo.

Pero otra, Masuma Bahar, de 24, dijo que la yirga debería haber abogado más por la preservación de los logros de las mujeres en los últimos 18 años.

“Había mujeres en el consejo y deberían haber alzado la voz, pero no han hecho nada”, dijo.

The New York Times