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Por Robb Todd

Un par de tenis que cuestan 5 mil dólares es difícil de imaginar ya de por sí, pero la imagen de un religioso usando este costoso calzado es aún más difícil de comprender.
Una cuenta de Instagram llamada PreachersNSneakers destaca los modernos (y caros) zapatos que usan estos siervos de Dios.

Para algunos, es demasiado.

“No creo que eso vaya acorde con quien era Jesús”, dijo a The Times Jamie Tworkowski, fundador de una organización sin fines de lucro que ayuda a personas que luchan contra la adicción y la depresión.

“Ése es un símbolo de estatus”, dijo acerca de un pastor que llevaba Gucci. “Eso es vanidad”.

Pero algunos ven a los siervos del Señor obsesionados con los tenis como una nueva reiteración del liderazgo religioso que intenta conectarse con los seguidores más jóvenes.

“Podrías pensarlo así: están haciendo de los tenis una prenda litúrgica”, dijo Anthea Butler, profesora asociada de Estudios Religiosos en la Universidad de Pennsylvania.

La persona que inició PreachersNSneakers habló con The Times bajo la condición de conservar el anonimato, pero agregó que es un cristiano observador que sigue la cultura de los tenis. Dijo que al principio se sintió justificado en lo que estaba exponiendo, pero un mentor se acercó a él y su posición cambió.

“Es bastante riesgoso juzgar a la gente por la forma en que gasta”, dijo. “Deberías considerar mirarte en el espejo y ver cómo estás gastando tu dinero”.
¿Y qué tipo de reflejo vería una persona después de gastar 91.1 millones de dólares en una estatua de un juguete infantil?

Eso fue lo que Robert E. Mnuchin, comerciante de arte y padre del Secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, ofertó recientemente en nombre de un cliente por una escultura de acero espejeado de un conejo inflable que Jeff Koons creó en 1986. El precio estableció el récord en subasta para una obra de un artista vivo.

Allison Schrager, economista y periodista, escribió en The Times que este tipo de ventas sacan a los millonarios simples del mercado del arte, que se ha convertido en un patio de recreo exclusivo para los absurdamente ricos.

“Un mercado en el que gente sumamente rica paga demasiado por arte mediocre y deja fuera a los que no son tan ricos puede no ser el mayor problema en una economía salvajemente polarizada”, escribió Schrager. “Pero el arte es el registro cultural que dejamos a las generaciones futuras, y también se está deformando por nuestra economía desigual”.

Otra persona absurdamente rica ha intentado echar una mano en uno de esos problemas mayores que han contribuido a la desigualdad de la economía: la carga de los préstamos estudiantiles.

Robert F. Smith, inversionista multimillonario y el hombre de color más rico de EU, pronunció el discurso de graduación en Morehouse College el 19 de mayo. En un anuncio sorpresa, dijo que pagaría la deuda de los 396 graduados.

Pero no aplaudan por este gran gesto si están de acuerdo con Anand Giridharadas, autor que es un crítico frecuente de la filantropía a gran escala.

Giridharadas dijo a The Times que si bien la acción de Smith es generosa, “puede hacer creer a la gente que los multimillonarios se están encargando de nuestros problemas, y distraernos de cómo otros en las finanzas trabajan para causar problemas como la deuda estudiantil, o la crisis de las hipotecas de alto riesgo, en una escala épicamente mayor que este regalo”.

 The New York Times