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Por David Segal

AXMINSTER, Inglaterra — El escudo de armas real está pegado a un letrero en el frente de la fábrica de alfombras Axminster Carpets en este pueblo del suroeste de Inglaterra. Bajo el sello están las palabras “Por designación de Su Majestad la Reina/Fabricante de alfombras”.

Conocidos como “certificado real”, el sello y el texto son el máximo aval para un producto, un honor otorgado a 816 empresas en Gran Bretaña, desde tintorerías hasta pescaderías.
Axminster Carpets, fundada en 1755, se convirtió en parte de este grupo de élite produciendo alfombras lujosas y coloridas que están en el Palacio de Buckingham, el Castillo de Windsor y otras direcciones reales. Pero no espere ver fotos de estos trabajos en ningún material promocional. El certificado real viene con reglas.

“No podemos mostrar fotos de las alfombras que hacemos para la familia real en ninguna red social, ni en nuestra publicidad, lo cual es muy lamentable”, dijo Jonathan Young, director administrativo de Axminster.

Debido a una serie de eventos improbables, Axminster Carpets está ahora estrechamente relacionada con JD Wetherspoon, una cadena de casi 900 bares que venden cerveza, carnes y otros alimentos a precios accesibles en toda Gran Bretaña e Irlanda.

En el 2015, un amante de la cerveza lager, Kit Caless, creó Wetherspoon’s Carpets, un blog que catalogaba los recubrimientos de los pisos de dichos bares.
Cuando los seguidores en Twitter publicaron fotos de sus Wetherspoon locales, Caless descubrió que cada alfombra era diferente.

¿Por qué una cadena encargaría una alfombra original para cada bar, a un costo de unos 30 mil dólares?

Tim Martin explicó que cuando fundó JD Wetherspoon en 1979, decidió que cada bar necesitaba su propia atmósfera. Eso significaba arte local, fotografías y una alfombra original.

En el 2016, cuando Caless publicó un libro llamado “Spoon’s Carpets: An Appreciation”, la gente se enteró de que las alfombras casi ignoradas eran diseños únicos, meticulosamente elaborados.

Axminster Carpets tuvo el contrato de JD Wetherspoon por sólo dos años, durante los cuales produjo alrededor de 100 alfombras para bares.

El resto de las Axminster fueron hechas por compañías rivales.

Esto se debe a que nadie patentó “Axminster”, y la palabra ha pasado de ser una marca a un término genérico en Gran Bretaña. Hoy, Axminster es un estilo de alfombra.

Desde el blog y el libro, Axminster Carpets ha sido conocida como la compañía que fabrica alfombras para JD Wetherspoon. Esto no es lo ideal para Axminster Carpets. Sus oficinas administrativas están llenas de fotos de hoteles caros y mansiones majestuosas. No hay fotos de bares a la vista.

A los dueños les encantaría que los británicos pensaran en el emblema de la monarquía cuando escuchan el nombre de la compañía.

No es fácil conseguir un certificado real. La compañía debe vender productos o servicios a los Windsor. Se necesita la aprobación de la Reina Isabel; de su esposo, el Príncipe Felipe, o de su hijo, el Príncipe Carlos.

Pero trabajar con JD Wetherspoon tuvo una ventaja.

“Si buscas en Google ‘JD Wetherspoon’ y ‘alfombra’, lo que aparece de inmediato es Axminster Carpets”, dijo Young. Hasta 10 veces al año, un fan de las alfombras de JD Wetherspoon llama para pedir algo similar.

The New York Times