• |
  • |

Por Andrew Jacobs

ZOLFO SPRINGS, Florida — Una plaga perniciosa está acabando con los naranjos de Roy Petteway. La infección bacteriana, transmitida por el psílido asiático de los cítricos, un insecto de China, ha eludido todos los esfuerzos por contenerlo, diezmando la industria cítrica de Florida y llevando a la quiebra a veintenas de productores.

En un intento por frenar la infección, Petteway subió la potencia de su rociadora industrial una tarde reciente y empapó los árboles con un pesticida: antibióticos usados para tratar sífilis, tuberculosis y otras enfermedades en humanos.

Desde el 2016, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) ha permitido que los agricultores de cítricos de Florida usen los fármacos, estreptomicina y oxitetraciclina, en casos de emergencia, pero la agencia ahora está extendiendo considerablemente su uso permitido a 310 mil hectáreas en California, Texas y otros estados productores de cítricos.

La agencia aprobó la expansión pese a las objeciones de otras dos dependencias gubernamentales, la Dirección de Alimentos y Medicamentos (FDA) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), que advierten que el uso excesivo de fármacos antimicrobianos en la agricultura podría incitar a los gérmenes a mutar para volverse más resistentes a los medicamentos, poniendo en riesgo millones de vidas.

La EPA ha propuesto permitir que hasta 295 toneladas de estreptomicina sean rociadas en cultivos de cítricos al año. En comparación, los estadounidenses utilizan anualmente 6.35 toneladas de aminoglucósidos, la clase de antibióticos que incluye a la estreptomicina. La Unión Europea ha prohibido la aplicación agrícola tanto de la estreptomicina como de la oxitetraciclina.

También lo ha hecho Brasil, donde los productores de naranjas enfrentan la misma plaga, llamada huanglongbing o enverdecimiento de los cítricos.

Sin embargo, para los productores de Florida, la aprobación no podría llegar lo suficientemente rápido. El Estado provee a una industria de jugos de 7.2 mil millones de dólares, que genera 50 mil empleos —40 mil menos que hace dos décadas.

Petteway asegura que los fármacos han ayudado a traer a muchos de sus árboles de vuelta a la vida.

Una aprobación temporal de los medicamentos fue emitida durante el Gobierno del Presidente Barack Obama, pero en diciembre, con el Presidente Donald J. Trump, la EPA dio su aprobación final para un uso mucho más amplio de oxitetraciclina.

La agencia también ha propuesto extender el uso de estreptomicina bajo condiciones similares.

Los investigadores creen que la aparición de una infección pulmonar resistente a los fármacos llamada aspergilosis está asociada con fungicidas agrícolas, y muchos sospechan que los medicamentos están detrás del auge de Candida auris, una infección micótica letal.

La ONU advierte que las infecciones resistentes a medicinas podrían cobrar 10 millones de vidas a nivel mundial para el 2050, superando las muertes por cáncer.

A los científicos en especial les preocupa que los fármacos provoquen que las bacterias patógenas del suelo se vuelvan resistentes a los compuestos y luego se abran paso a la gente.

El otro gran temor es que esas bacterias compartan sus mecanismos de resistencia a los fármacos con otros gérmenes, volviéndolos también inmunes a otros tipos de antibióticos.

En su evaluación, la EPA, que en gran medida se basó en datos de fabricantes de pesticidas, dijo que la estreptomicina se disipaba rápidamente en el ambiente. No obstante, apuntó que extender el uso de tales fármacos a cultivos de cítricos conllevaba un riesgo “mediano”.

Graciela Lorca, experta en huanglongbing en la Universidad de Florida, dijo que a falta de estudios evaluados por la comunidad científica, no estaba convencida de que los medicamentos siquiera funcionaran en los cultivos.

“En este momento, definitivamente es una medida desesperada”, señaló.

The New York Times