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Marc Santora y Benjamin Novak

Los refugiados en Hungría han sido enjaulados, han pasado hambre y se les ha negado la representación legal. Las organizaciones civiles que han tratado de ayudarlos han sido acosadas y censuradas. Y los tribunales que supuestamente deben proteger los derechos de esta gente están bajo presión para obedecer las órdenes del Gobierno.

En un nuevo reporte sobre el trato que el Gobierno húngaro ha dado a los migrantes durante los últimos ocho años, la principal agencia europea de derechos humanos, el Consejo de Europa, detalló un patrón de abusos que “ha tenido un efecto negativo sobre todo el sistema de protección y el estado de derecho”.

“Deben ser abordados como asunto urgente”, escribió Dunja Mijatovic, la Comisionada para Derechos Humanos del Consejo, en el informe de 37 páginas.

Es el más reciente en una serie de estudios que documentan el abuso sistémico a los derechos humanos y la amenaza al estado de derecho en Hungría bajo el mando de Viktor Orban, el Primer Ministro nacionalista de derecha.

El Gobierno húngaro desestimó los hallazgos de Mijatovic, refutando en un documento de 18 páginas las acusaciones más graves, incluidos reportes de que hacía pasar hambre a los refugiados que se hallaban detenidos a lo largo de su frontera con Serbia.

“Se puede comprar comida en la zona de tránsito a cualquier hora, se cumple con las condiciones de cuidado personal y no se debe esperar que el Estado brinde cuidados adicionales con el presupuesto estatal”, sostuvo el Gobierno.

Ése es el mismo razonamiento que ha dado el Gobierno desde que el asunto de retención de comida fue documentado el año pasado.

Algunos críticos señalan que el Gobierno húngaro, al no poder deportar a los que se les ha negado el asilo, trata de forzarlos a marcharse del País al hacerles las condiciones intolerables.

“Nadie —ni abogados, tribunales u organismos de derechos humanos— más que el Gobierno húngaro ha hallado que la gente que está retenida tras alambre de púas, resguardada por policías y vigilada por cámaras las 24 horas del día no está privada de su libertad”, dijo Marta Pardavi, copresidenta del Comité Helsinki de Hungría, con sede en Budapest.

El reporte de Mijatovic no tiene peso legal, y su dependencia no tiene facultades para imponer, o siquiera proponer, sanciones.

No obstante, los reportes de la Comisionada son usados por las otras instituciones del consejo, como el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, cuyos fallos deben ser acatados.

En algunos casos, la Unión Europea y algunos tribunales nacionales también han basado sus opiniones y fallos en informes emitidos por la Comisionada.

 The New York Times