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Por Elizabeth Dias, Sabrina Tavernise y Alan Blinder

Este artículo fue escrito por Elizabeth Dias, Sabrina Tavernise y Alan Blinder.

Por todo Estados Unidos, un estado tras otro aprueba amplias restricciones al aborto este año, desde la prohibición casi total al aborto de Alabama hasta la prohibición de Ohio después de que se detecta latido fetal, pasando por la prohibición de Utah después de que un embarazo llega a las 18 semanas. Varios estados ya han aprobado leyes que podrían desafiar las protecciones federales al aborto y se avecinan más, lo que despierta júbilo en la derecha y temor en la izquierda.

El movimiento antiaborto, desarrollado durante casi cinco décadas, está más cerca que nunca de su sueño de hace mucho tiempo de desmantelar Roe vs. Wade, el trascendental fallo de la Corte Suprema de EU que legalizó el aborto en el País.

Empoderados por un Presidente que presiona a favor de sus prioridades, una Corte Suprema aparentemente inclinada a su favor y total determinación, activistas y legisladores antiaborto en todo el País han presionado para promulgar docenas de proyectos de ley en los últimos meses.

Las más agresivas de las leyes no han entrado en vigor y se anticipa que enfrenten desafíos en los tribunales —lo que para empezar era, en algunos casos, el objetivo de los activistas antiaborto.

Pero más que cualquier estrategia coordinada, activistas por todo el País echan mano de la misma energía y se alimentan del ímpetu mutuo.
“Esto es una oleada que atraviesa nuestro País en los estados a favor de la vida”, dijo Sue Swayze Liebel, que dirige el Caucus Nacional de Mujeres Pro-Vida para la organización Susan B. Anthony List. “Todo el mundo simplemente pisó el acelerador”.

Si hay un vínculo legislativo, está en los grupos antiaborto nacionales, como Susan B. Anthony List o National Right to Life, que ofrecen ejemplos de legislación e investigación para activistas.

Pero el impulso cultural puro ha tomado el control. Samuel Lee, cabildero veterano para la legislación contra el aborto en Missouri, dijo que a los activistas no les preocupa tanto como antes seguir el consejo de abogados.

“No les importa”, dijo acerca de los activistas. “Los movimientos sociales en ocasiones cobran vida propia”.

Eso es lo que sucedió en Alabama, que el 15 de mayo aprobó la medida más restrictiva de Estados Unidos, al prohibir de hecho el aborto a menos que la salud de una mujer corra un peligro “grave”. La ley ya es desafiada en los tribunales.

Eric Johnston, presidente de la Coalición Pro-Vida de Alabama, quien dice ser purista del aborto, dijo que la legislación aprobada por otros estados no iba lo suficientemente lejos.
Mary Taylor, que lidera ProLife Utah, dijo que sentía “envidia” al ver que otros estados aprueban proyectos de ley antiaborto.

La Legislatura de Utah es un poco más cautelosa, señaló, así que su coalición decidió presionar a favor de una prohibición a partir de las 18 semanas. La iniciativa de Utah fue promulgada ley en marzo.

De todos modos, la oleada de propuestas por todo el País ha ayudado a Taylor a tener una mayor lluvia de ideas para la siguiente sesión legislativa.

Debido a que Ohio fue el primer Estado en intentar, en el 2011, aprobar una prohibición al aborto después de que se detecta latido fetal, Michael Gonidakis, presidente de Ohio Right to Life, dijo haber recibido llamadas de “senadores estatales de casi todos los estados del Medio Oeste” que le preguntaban sobre estrategias. También habló por teléfono con personal de políticas para el Senado estatal de Kentucky, que más tarde aprobó su propia iniciativa de ley sobre latido fetal.

Los activistas han sido respaldados por iglesias conservadoras, que han aumentado su énfasis en la política sobre el aborto.

Este movimiento cultural también encuentra triunfos más allá de las prohibiciones totales al aborto. En Arkansas, donde legisladores prohibieron hace poco la mayoría de los abortos después de las 18 semanas, Rose Mimms, quien ha liderado el grupo Arkansas Right to Life durante 26 años, trabajó para que se aprobaran prioridades adicionales.

Mientras otros insistían en la prohibición y en una ley “trigger” (una ley que no se puede hacer cumplir, pero que podría entrar en vigor si se da algún cambio clave) para prohibir la mayoría de los abortos en caso de que Roe sea anulado, Mimms se enfocó en proyectos de ley que pasaban desapercibidos, como uno para enmendar la ley estatal de “lugar seguro”, que permite que mujeres entreguen bebés sin temor de ser procesadas penalmente.

Los activistas tampoco les tienen miedo a las batallas legales. En Missouri, que hace poco prohibió el aborto tras ocho semanas de embarazo, uno de los objetivos de los legisladores era probar nuevos argumentos legales en el Estado y analizar las opiniones de los tribunales de circuito acerca de leyes pasadas para anticipar obstáculos futuros, dijo Mary Coleman, representante en la legislatura estatal.

La Oposición en estados de inclinación demócrata ha cimentado la resolución del movimiento. La indignación entre los activistas creció después de que Nueva York aprobó una ley que protege el aborto en las etapas finales del embarazo y de que el Gobernador de Virginia usó lenguaje que algunos vieron como aprobación del infanticidio.

En Mississippi, el enojo sobre esos comentarios resucitó un proyecto de ley que de hecho prohibiría el aborto después de la sexta semana de embarazo. La ley fue promulgada, pero un juez federal bloqueó temporalmente la medida el 24 de mayo.

Los grupos a favor del derecho al aborto planean desafiar las leyes en los tribunales.

“Debemos unirnos contra este ataque sin precedentes a nuestros derechos y libertades fundamentales”, dijo Leana Wen, presidenta del Planned Parenthood Action Fund. “Estamos en la lucha de nuestras vidas”.

Opositores sienten lo mismo sobre su lucha.

“No se necesita ninguna coordinación”, dijo el Vicegobernador Tate Reeves, que se postuló como candidato para la Gubernatura de Mississippi. “Obviamente, como todo en la vida, ya sea un partido de basquetbol o el equipo de softbol para niñas menores de 14 años de mi hija este fin de semana, el ímpetu importa. Al crecer el ímpetu, brinda a otros habilidad y confianza de que pueden lograr esto”.

The New York Times