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Por Karen Weintraub

La segunda colonia más grande de pingüinos emperador de la Antártida sufrió un colapso en el 2016 con una pérdida de más de 10 mil polluelos, y la población no se ha recuperado, de acuerdo con un estudio nuevo.

Imágenes vía satélite indican que muchos de los adultos se reubicaron en sitios cercanos, pero el hecho de que los pingüinos emperador son vulnerables en la que había sido considerada la parte más segura de su área despierta serias preocupaciones a largo plazo, dijo Phil Trathan, coautor del artículo y director de biología de conservación del British Antarctic Survey.

Los pingüinos emperador —los más grandes del mundo— se aparean y mudan de plumas en el hielo marino, lo que los deja vulnerables al clima más cálido y los fuertes vientos.

Gracias a la influencia de El Niño con mayor fuerza en 60 años, septiembre del 2015 fue un mes particularmente lleno de tormentas en el área de la Bahía Halley en la Antártida, con fuertes vientos y hielo marino a un nivel bajo jamás visto.

Esas condiciones, dijo Trathan, parecen haber conducido a la pérdida de entre 14 mil 500 y 25 mil huevos o polluelos ese primer año y la colonia no se ha recuperado. Como resultado, la colonia en la Bahía Halley prácticamente ha desaparecido, encontró el equipo de investigadores.

Investigadores británicos han estado estudiando los pingüinos en el área desde 1956 y nunca habían visto un declive de esta magnitud, dijo Trathan.

Otros científicos han pronosticado declives drásticos en las poblaciones de pingüinos emperador para fines del siglo, debido al cambio climático. Stephanie Jenouvrier, investigadora asociada en el Woods Hole Oceanographic Institution en Massachusetts, ha predicho una caída mundial del 30 por ciento en las próximas décadas. Su modelo no incluía eventos significativos como la temporada de tormentas del 2015, que muy probablemente empeorarán la situación, dijo.

Sin embargo, varios investigadores dijeron sentirse animados por evidencia satelital que indica que muchos de los animales pudieron reubicarse a una colonia llamada Dawson-Lambton, unos 55 kilómetros al sur, que ha visto a los pingüinos multiplicarse por más de 10 en los últimos años.

Heather Lynch, profesora asociada de Ecología y Evolución en la Universidad Stony Brook, en Nueva York, consideró esa reubicación como “extremadamente esperanzadora”, una señal de que los animales serían capaces de adaptarse al cambio climático al menos en el corto plazo. En modelos pasados, dijo, los investigadores asumieron con frecuencia que los pingüinos no encontrarían otro hogar.

Aun así, el declive en la población en la Bahía Halley es preocupante porque la caída fue rápida, en vez de ser un descenso gradual ante el cambio climático.

“No sabes qué tan cerca estás del precipicio hasta que es demasiado tarde y no puedes asumir que podrás caminar de regreso una vez que estés ahí”, dijo Lynch.

The New York Times