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Alexandra Alter

MIAMI — Thomas Harris, quien engendró uno de los monstruos más aterradores de la literatura, tiene una de las imaginaciones más oscuras de cualquier escritor hoy. Hannibal Lecter, su tristemente célebre asesino en serie, devora los órganos de las víctimas después de cocinarlos exquisitamente, y una vez se comió a un hombre vivo.

Así que es perturbador escuchar a Harris insistir en que él no inventa nada.

“No creo que alguna vez haya inventado algo”, dijo. “Todo ha sucedido. Nada es inventado. No tienes que inventar nada en este mundo”.

Durante casi 45 años, Harris ha aterrorizado al público con sus espeluznantes novelas, que han vendido más de 50 millones de copias. Pero poco se sabe sobre Harris o su proceso creativo. No hace firmas de libros ni presentaciones de autor. No ha dado una entrevista importante desde mediados de los 70.

Quizá lo más sorprendente de “Cari Mora”, su nuevo libro y el primero en 13 años, es que está dispuesto a hablar de ello.
“Uno intenta reinventarse”, expresó Harris.

“Cari Mora” marca un gran rumbo nuevo para Harris, de 78 años. Por primera vez desde su libro debut de 1975, “Domingo Negro”, ha escrito una novela que no incluye a Hannibal Lecter. También es la primera vez que escribe extensamente sobre Miami, su hogar adoptivo durante los últimos 30 años.

Cari Mora, la protagonista de la novela, es una refugiada colombiana que trabaja como encargada de una mansión en Miami Beach que alguna vez perteneció al capo de las drogas Pablo Escobar. Cari vive con el temor constante de que las autoridades de inmigración revoquen su estatus de protección temporal, y se encuentra atrapada entre dos redes criminales rivales que compiten por las presuntas riquezas sepultadas debajo de la mansión.

“El personaje de Hannibal aún se me ocurre, y a veces me pregunto qué anda haciendo”, dijo Harris. “Pero quería hablar de Miami, de la gente de aquí y de la lucha de aquí, y de las aspiraciones que veo en las nuevas personas que vienen aquí. Ves tanta hambre de una vida diferente”.

Cuando no está escribiendo, dibuja, cocina platillos muy elaborados y cena con amigos. Este amante de los animales a menudo se sienta afuera en su propiedad frente a la bahía en Miami Beach, donde no pierde de vista a los ibis, zarigüeyas, iguanas y los ocasionales delfines o manatíes.

“Es muy chistoso”, comentó David Rivers, sargento retirado de la oficina de homicidios del Departamento de Policía del Condado Miami-Dade, que conoce a Harris desde hace décadas y lo ha ayudado con investigación para sus novelas. “Si no supieras quién es, pensarías que es sólo un señor mayor de Mississippi. No se impresiona consigo mismo ni con nadie más”.

Harris describe la escritura como un proceso casi pasivo. Sus novelas comienzan con una escena que se desarrolla en su cabeza, luego trata de descubrir qué hubo antes y qué fue después. Habla de sus personajes como si existieran en el mundo, llevando vidas paralelas independientes de sus libros.

En una ocasión escribió: “no estoy cómodo en la presencia del Dr. Lecter, no estoy para nada seguro de que el doctor no pueda verme”.

La labor puede ser dolorosamente lenta. Han pasado décadas entre algunas de sus novelas.

“A veces realmente tienes que empujar, gruñir y sudar”, afirmó Harris. “Algunos días vas a la oficina y eres el único que se presenta, ninguno de los personajes aparece y te sientas ahí solo, sintiéndote como un idiota. Y algunos días todos se presentan, listos para trabajar”.

 The New York Times