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Por: Julfikar Ali Manik y Mike Ives

DHAKA, Bangladesh — En esta época del año, Mohammad Shamsuddin por lo general percibe 120 dólares al mes trabajando en un bote pesquero frente a la costa de Bangladesh.

Pero el 20 de mayo, el Gobierno impuso un veto nacional de 65 días a la pesca costera —el más restrictivo jamás aplicado en Bangladesh, un país pobre donde la pesca juega un papel central en la economía y la dieta.

Shamsuddin, de 30 años, redujo la cantidad de comida que compra para él mismo, su esposa y sus tres hijos. “Pero no podré mantener a mi familia durante los siguientes dos meses con esta pequeña cantidad de ahorros”, declaró.

Los funcionarios explican que el veto, impuesto durante el mes sagrado musulmán del Ramadán, que concluyó el 4 de junio, será una medida anual para ayudar a conservar las poblaciones de peces y camarones.

Pero los pescadores se enfilan a la adversidad si los funcionarios no les ofrecen indemnización.

“Ésta es una situación de pesadilla para un gran número de pescadores” porque los precios normalmente aumentan en Bangladesh durante el Ramadán, dijo Mokter Ahmed, vocero de la Asociación Nacional de Pescadores, en el Bazar de Cox, una ciudad portuaria con unos 200 mil pescadores.

El Gobierno está batallando para equilibrar una necesidad de conservación a largo plazo con la de las comunidades costeras que dependen de la pesca para sobrevivir a corto plazo.

La población de peces a nivel mundial ha ido en declive a raíz de la sobrepesca y el calentamiento de los mares provocado por el cambio climático. Bangladesh produjo casi 4 millones de toneladas de pescado en el 2016, más de cuatro veces que en 1990.

El Gobierno ha indicado que planea para el 2020 convertir permanentemente al menos 10 por ciento de las áreas costeras y marinas en zonas protegidas, y ha impuesto una serie de vetos de semanas de duración a la pesca en algunas regiones o para ciertos tipos de peces, como el sábalo hilsa, un elemento básico en la pesca del sur de Asia.

Más de una de cada 10 personas trabaja en el sector pesquero aquí, y los funcionarios no han anunciado plan alguno para indemnizar a los pescadores afectados por el veto. Shah Alam Mollik, representante de la Asociación de Dueños de Botes Pesqueros de Bangladesh, estimó que el veto ya había llevado a unas 2.5 millones de personas a una crisis.

Los funcionarios normalmente ofrecen a los pescadores 20 kilos de arroz por familia durante el veto anual de 22 días a la pesca de sábalo hilsa cada octubre.

Shamsuddin dijo que los pescadores extremadamente pobres como él a menudo subsisten de arroz, lentejas y vegetales. “Ahora, tendrán que sobrevivir comiendo arroz sólo con sal”, indicó.

 The New York Times