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Por Jeanna Smialek

WASHINGTON — Shane Cusick abrió su Pello, su pequeño negocio, en el 2014 para fabricar bicicletas para niños. Su experiencia en el último año es un estudio de caso de cómo una guerra comercial puede trastocar una empresa en ciernes.

Pello, con sede en Virginia, saboreó el éxito inicial, al vender entre 400 y 500 bicicletas naranjas al año. La compañía las diseña en Estados Unidos, pero las importa de China porque las fábricas en EU no están equipadas para producir en masa pequeños cuadros de bicicleta.

Sin embargo, la guerra comercial del Presidente Donald J. Trump con China ha empezado a cambiar la ecuación. Pello pagó 10 por ciento en aranceles extras en su último lote de importaciones, resultado de la decisión de Trump de imponer un impuesto a 200 mil millones de dólares en artículos chinos. El Presidente ahora ha incrementado ese arancel al 25 por ciento, y Pello anticipa que su siguiente envío se verá sujeto al arancel mayor.

Cusick y su socio se han mostrado renuentes a cobrar más por sus bicicletas, que tienen un precio de 200 a 600 dólares, preocupados por que los clientes optaran por productos más baratos. Pero el aumento más reciente en impuestos por importación, combinado con la perspectiva de una guerra comercial interminable, quizás no le deje opción a Pello.

Al tiempo que el Presidente considera imponer aranceles a otros 300 mil millones de dólares en artículos chinos, compañías como Pello destacan el precio que su pelea comercial podría tener en negocios pequeños y jóvenes que dependen de China. Los importadores pequeños pueden tener acceso a menos dinero que los competidores más grandes y más establecidos, de manera que los impactos a corto plazo pueden ser aplastantes. Tienen menos poder de negociación con sus proveedores y puede ser más difícil para ellos reorientan sus cadenas de suministro.

La guerra comercial ya le está costando a la economía. El Banco de la Reserva Federal de Nueva York calcula que las rondas iniciales de aranceles de Trump costaron 414 dólares por hogar estadounidense, entre la mayor carga fiscal y la pérdida de eficiencia. Eso aumentará a 831 dólares por hogar con el incremento arancelario más reciente de Trump, arrojó el análisis. Gran parte del impacto llega al cambiar las compañías a productores más caros y pagan más por los productos.

El Presidente exhorta la reorientación de la cadena de suministro. “Se pueden evitar los aranceles por completo si se compra de un país no sujeto a aranceles o si se compra el producto dentro de EU (la mejor idea). Eso es Cero Aranceles”, tuiteó el 13 de mayo.

Cusick está considerando reubicar la producción, pero si su fabricante asigna el pedido a su fábrica en Taiwán, Cusick tiene que pagar costos más altos de mano de obra. Además, le preocupan otros obstáculos. “Es una fábrica que no ha visto mis bicicletas aún”, dijo.

Cusick dijo que encontrar un proveedor nuevo será un proceso de 6 a 8 meses. Tendría que enviar las especificaciones, recibir muestras y luego realizar una visita para asegurarse que se cumpliera con todos sus estándares.

China domina categorías enteras de productos. Muchos de esos artículos aún no han sido golpeados por aranceles, pero lo serán si Trump sigue adelante con su amenaza de fiscalizar casi todos los productos chinos.

Si empresas grandes logran reconfigurar sus redes de proveedores y eludir los aranceles al tiempo que sus competidores más pequeños batallan para hacerlo, podría dejar a las pequeñas empresas con poca habilidad para aumentar sus precios.

Para Pello, la presión ya es real, al igual que la desventaja de ser pequeño. La compañía debía haber recibido un embarque a mediados de noviembre, pero su contenedor fue repetidamente rechazado de los buques al tiempo que negocios más grandes, con más peso económico, se apresuraban a importar sus productos antes de enero, cuando estaba programado inicialmente que se elevaran los aranceles.

“Somos un guijarro en el mar”, dijo Cusick. “Nos perdimos por completo la Navidad, que es nuestro periodo de mayores ventas del año”.

 The New York Times