•  |
  •  |

Por Peter S. Goodman

VILLA LUNSU, India — Por todo el Valle de Kangra, en las colinas abajo de los picos nevados de los Himalayas, la promesa de un ferrocarril moderno resonó como el inicio de algo vital: acceso a empleos, hospitales, universidades y tiendas.

Muchos pueblos estaban conectados con el resto del País por caminos de terracería llenos de baches y un deteriorado ferrocarril construido por los británicos hace un siglo.
Narendra Modi, que entonces contendía para Primer Ministro, había venido a la región en el 2014 con la promesa de liberación. Una nueva línea ferroviaria proporcionaría un servicio veloz y confiable de trenes. Sin embargo, cinco años después, con la victoria de Modi en la reelección de mayo, los aldeanos miran a las viejas vías con una mezcla de disgusto y resignación.

“Nada ha sucedido aquí”, dijo Lata Devi, de 55 años. “Quiero reunirme con Modi en persona. Quiero que vea cómo vivimos”.

Ahora que la votación ha concluido, Modi enfrenta ira por no haber cumplido la promesa que lo llevó al cargo: la revitalización económica.

El Primer Ministro ha cosechado elogios por haber reducido la burocracia de India. Ha cambiado las percepciones de que su País era hostil a los negocios. Mas no ha logrado estimular un crecimiento económico significativo, en parte debido a su decepcionante historial reavivando proyectos estancados. Modi ha promovido los enlaces ferroviarios, carreteros y eléctricos como un medio para promover el desarrollo en todo este País de 1.3 mil millones de habitantes.

Aunque la construcción de carreteras ha procedido con fuerza, la infraestructura en general se ha quedado corta. Durante los últimos tres meses del 2018, las inversiones en nuevos proyectos se desplomaron a su nivel más bajo durante el tiempo de Modi en el cargo, reporta el Centro para Monitoreo de la Economía India, una organización de investigación.

“La caída después del 2016 ha sido bastante severa”, dijo Mahesh Vyas, director administrativo del centro. “Pensó que podía solucionar todas esas cosas con una varita mágica”.

La desaceleración del crecimiento ha reducido los ingresos fiscales del Gobierno, obligando a Modi a recortar el gasto en obra pública. Las carreteras privadas de peaje y las plantas eléctricas se han estancado al tiempo que los bancos han retenido el financiamiento luego de pérdidas en empresas anteriores.

El Primer Ministro heredó una condición preocupante que ha acosado a India durante décadas: el crecimiento económico que genera el País no produce suficientes empleos. Prometió crear 10 millones de empleos al año.

Como ex Ministro en Jefe de su estado natal de Gujarat, fue celebrado como un líder que aprovecharía los recursos naturales, el poder intelectual y la enorme fuerza laboral de India.
El año pasado, la tasa de desempleo subió al 6.1 por ciento, un récord histórico en 45 años, comparado con el 2.2 por ciento del 2011, de acuerdo con datos del Gobierno.

No obstante, Modi se ha ganado el entusiasmo de las masas con sus llamados al nacionalismo hindú y sus confrontaciones militares con Paquistán.

Aquí en el Estado norteño de Himachal Pradesh, el Primer Ministro goza de una buena relación gracias a los días en que supervisaba la región para su organización política nacionalista hindú, el Partido Bharatiya Janata. Desde la ciudad de Dharamshala hasta los poblados del Valle de Kangra, la gente se lamenta de la situación económica, al tiempo que elogia a Modi.

“Es un gran hombre”, dijo Ajai Singh, director administrativo de Glenmoor Cottages, una colección de residencias privadas en Dharamshala.
“No ha logrado nada”, agregó Singh, pero tras ganar otro periodo, “entonces veremos resultados”.

Algunos problemas están más allá del alcance de cualquier líder nacional. Modi ha presidido al tiempo que el banco central estadounidense, la Reserva Federal, ha elevado las tasas de interés, provocando un éxodo de dinero de los mercados emergentes. Los precios del petróleo se han disparado, elevando los precios de los combustibles.

Sin embargo, otros problemas se derivan directamente de las acciones de Modi, en particular su desastrosa acción del 2016 de prohibir la mayoría de los billetes en rupias indias en un esfuerzo por trastocar el financiamiento a terroristas y especuladores del mercado negro.

La crisis de desempleo es particularmente aguda entre los jóvenes. Entre el 2011 y el 2018, la tasa de desempleo para hombres de 15 a 29 años se disparó del 8.1 por ciento al 18.7, de acuerdo con el sondeo de empleos. Entre las mujeres jóvenes, la tasa de desempleo subió más del doble, del 13.1 al 27.2 por ciento.

 The New York Times