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Por Bhadra Sharma y Kai Schultz

GORGAMA, Nepal — La madre de Rajesh Sada tenía un deseo: vivir para ver el matrimonio de su hijo de 16 años antes de sucumbir a la tuberculosis. En marzo, unos días antes de que su madre falleciera, Rajesh intercambió votos —con una joven de 15 años a quien no conocía. Cinco de sus hermanos, todos casados de adolescentes, sonrieron y lo felicitaron.

“No creo que el matrimonio infantil tenga nada de malo”, dijo Rajesh recientemente afuera de su pequeña choza. “Sucede en todas partes aquí”.

Los índices globales de matrimonio infantil bajaron de forma significativa en el curso de la última década. Pero en Nepal, uno de los países más pobres del Sur de Asia, los activistas afirman que estos matrimonios aumentan en algunas aldeas. De acuerdo con Unicef, unas 765 millones de personas vivas hoy se casaron siendo menores de edad. Casi el 40 por ciento de las mujeres nepalíes de 20 a 24 años estaba casada para cuando cumplió los 18 años, reportó Unicef.

Nepal tiene una campaña para poner fin a la práctica para el 2030.

“Es muy difícil cambiar la forma de pensar de la gente”, afirmó Ram Bahadur Chand, funcionario del consejo de bienestar infantil de Nepal. “No ven que el matrimonio infantil destruye su futuro. Es una especie de violencia”.

El Gobierno recientemente elevó en dos años la edad mínima para que las mujeres se casen, a 20, igualando la edad para los hombres, y anunció incentivos para las familias que mantienen a sus hijas en la escuela. Pero los esfuerzos han tenido un éxito limitado.

El problema, dicen los activistas, está vinculado en parte con la dependencia de Nepal de las remesas. Todos los años, cientos de miles de hombres parten a trabajos en el Golfo Pérsico. Cuando las aldeas se vacían de hombres, “las familias necesitan a las jóvenes para cuidar a los ancianos y encargarse de las actividades familiares”, dijo Tarak Dhital, activista social en Katmandú, la Capital.

Rakesh Sada, de 19 años, que no tiene parentesco con Rajesh, se casó con su esposa, Punti, de 18, hace tres años ante la insistencia de su madre. Rakesh juró no permitir que sus dos hijas se casen hasta que tengan al menos 20 años. “No tengo más opción que criar a mi familia en una mejor manera, enviar a mis hijas a buenas escuelas y preparar para sus futuros”, señaló.

Pero las consecuencias de casarse joven aún no eran aparentes para Rajesh Sada. Con su madre ya fallecida, Rajesh dijo que su esposa, Punita, cuida a su padre y maneja la casa. Rajesh planea irse al Golfo Pérsico.

Punita dijo que sus padres habían encontrado a Rajesh y que no tenía más opción que casarse con él. “Soy una chica analfabeta”, indicó. “No tengo nada que decir sobre el matrimonio infantil”.

 The New York Times