• |
  • |

Por Veronique Greenwood

Es una verdad universalmente reconocida —o por lo menos, ampliamente abordada en las en redes sociales— que una mujer que trabaja en una oficina necesita un suéter.

El aire acondicionado de las oficinas a menudo se fija a una temperatura que las mujeres consideran como fría; al debate que provoca se le conoce como la “batalla del termostato”. Un estudio incluso sugirió que debido a que las mujeres tienen un metabolismo más lento, la fórmula empleada para fijar la temperatura en los lugares de trabajo, desarrollada hace décadas a partir de la comodidad de los hombres, podría sobreestimar la producción de calor del cuerpo femenino en un 35 por ciento.

No obstante, una pregunta que no se ha hecho mucho es si la temperatura afecta la productividad de los hombres y de las mujeres de manera diferente. En un estudio publicado en mayo en la revista PLOS One, investigadores informaron que a temperaturas más frías, los hombres obtenían mejores puntuaciones que las mujeres en evaluaciones verbales y matemáticas. Sin embargo, a medida que la habitación se volvía más cálida, las puntuaciones de las mujeres se elevaban significativamente. Los hallazgos requieren mayor confirmación bajo una variedad de condiciones, pero se añaden a una reconsideración científica de los espacios en los que trabajamos y estudiamos.

Los investigadores pidieron a más de 500 estudiantes universitarios que se sometieran a evaluaciones durante una hora en habitaciones con temperaturas entre los 16 a los 32 grados centígrados. Los estudiantes realizaron tantos problemas aritméticos simples como fuera posible y debían reacomodar una serie de letras para formar tantas palabras como pudieran, con un límite de tiempo. También se les pidió que resolvieran una serie de problemas de lógica engañosos.

La temperatura no tuvo efecto en las puntuaciones cuando fueron considerados como grupo. Sin embargo, cuando los investigadores separaron los datos entre los participantes masculinos y femeninos, surgió un patrón evidente. Las puntuaciones en los problemas lógicos no variaron a medida que las temperaturas cambiaron, pero sí lo hicieron las de las evaluaciones verbales y aritméticas.

“Si las temperaturas son frías, los hombres tienen mucho mejor desempeño que las mujeres”, dijo Agne Kajackaite, investigadora de economía conductista en el Centro de Ciencias Sociales WZB Berlín en Alemania, y una de los autores del estudio. “Así que existe esta brecha de género”.

“Sin embargo, cuando la temperatura se eleva, la brecha de género desaparece” en la prueba matemática y las mujeres superan a los hombres en la evaluación verbal, añadió.
Por cada incremento de un grado centígrado, los puntajes en aritmética de las mujeres aumentaron 1.76 por ciento. Esa diferencia puede parecer pequeña, pero se suma.

¿Acaso los hallazgos significan que existe una temperatura ideal en la que las habilidades de los hombres y las mujeres están más o menos al mismo nivel? Esa es una especulación demasiado grande para un estudio que expuso a las personas a esas temperaturas durante sólo una hora, dijo Kajackaite.

Estamos en nuestros lugares de trabajo o salones de clase durante periodos más largos que ese y los resultados pueden ser diferentes durante el curso de varias horas o una jornada completa, una pregunta que estudios futuros deben abordar.

The New York Times