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Por Alan Light

Durante “Rolling Thunder Revue”, la nueva película de Martin Scorsese que hace una crónica de la célebre gira por poblados pequeños que hizo Bob Dylan en el otoño de 1975, los participantes batallan para encontrar la mejor forma de describir el evento. Fue como un “espectáculo de curanderos con elíxires milagrosos o tipo carnaval”, dice Allen Ginsberg; “una atmósfera similar a la de un circo, un show de variedades”, dice Sam Shepard; “un experimento en existencia comunal”, dice Joni Mitchell.

En la película, actualmente disponible en Netflix, el propio Dylan comienza a explicar, diciendo que quería hacer algo “en la forma tradicional de una revista musical”, antes de interrumpirse.

“No tengo la menor idea”, señala. “No se trata de nada, sólo es algo que sucedió hace 40 años. No recuerdo nada de Rolling Thunder —pasó hace tanto tiempo, que yo ni había nacido”.

Esta respuesta inesperada establece el tono para una película poco convencional sobre una gira poco común. El año anterior, Dylan había vuelto a hacer gira por primera vez en casi una década, acompañado del grupo The Band para una serie de conciertos que rompieron récords en venta de boletos, pero demostraron ser musicalmente poco satisfactorios.

Dylan regresó al área de Greenwich Village y comenzó a hacer acto de presencia en clubes, en busca del sentido de aventura musical y comunidad que lo había atraído inicialmente a la Ciudad de Nueva York. Reunió a un nuevo grupo con jóvenes desconocidos, grabó lo que se convertiría en el álbum “Desire” e ideó una forma diferente de hacer gira.

El show Rolling Thunder Revue tomó la carretera, reservando salones de eventos en la región estadounidense de Nueva Inglaterra y en Canadá con algunos días de anticipación y vendiendo sus propios boletos. Louie Kemp, amigo de la juventud de Dylan, quien hizo su fortuna en el negocio de los mariscos, fungió como manager de la gira, y durante 40 días, Joan Baez, Ramblin’ Jack Elliott y Bob Neuwirth, como artistas principales, y otros, ofrecieron 31 conciertos, algunos extendiéndose cuatro horas, en 23 ciudades. (La gira reinició, sólo en nombre, en 1976, con conciertos en escenarios más grandes en el sur y el oeste de EU. La película es acompañada por una colección de 14 CDs con actuaciones y ensayos de la primera gira).

“Creo que la gira fue singular en el sentido de que intentó expandir las convenciones de cómo sería un espectáculo musical en ese entonces”, dijo Scorsese vía correo electrónico. “Así que había poetas, cineastas, dramaturgos y todo tipo de músicos diferentes.

“Fue un intento por llevar una experiencia emocionante directamente a la gente”, dijo, al añadir, “sin pensar en la economía, sin pensar en lo que había hecho la gente en el pasado. Simplemente una expresión pura de música y júbilo”.

El equipo detrás de la nueva película decidió que una expedición así de inusual exigía algo más allá de un documental lineal. El filme crea varios personajes ficticios. Representan a algunas de las figuras arquetípicas que rodean a una gira de rock ‘n’ roll y son incluidas sin comentario junto con entrevistas con personas que participaron en Rolling Thunder.

Un tema obvio es por qué existe tanto material grabado en video de la gira, tanto en el escenario como fuera de él. La verdad es que, durante el proceso, Dylan estaba haciendo una película en gran parte improvisada, que se estrenó como “Renaldo and Clara” en 1978 y fue destruida por los críticos.

Sin embargo, en lugar de adentrarnos en esa historia se nos informa que un cineasta (interpretado por Martin von Haselberg) filmaba una película financiada por sí mismo “sobre el EU de las piedras mascotas y de las bebidas gigantes”, pero terminó por antagonizar a los músicos; la voz de Von Haselberg incluso es insertada en varios diálogos rápidos tras bastidores.

Este trato podría demostrar ser controvertido desde el aspecto histórico, pero sin duda es apto para una gira que fue en gran parte identificada por su estructura teatral y su uso de máscaras y maquillaje.

Por supuesto, el corazón de “Rolling Thunder Revue” son los conciertos —alrededor de una docena de canciones completas. Estas presentaciones revelan lo energizando que estaba Dylan en ese entonces.

Al final de “Rolling Thunder Revue”, se le pregunta a Dylan qué perdura de la gira. “Nada. Ni una sola cosa. Cenizas”, responde. Pero antes en la película ofrece algo (al parafrasear una cita que con frecuencia se atribuye a George Bernard Shaw) que señala la inspiración no sólo para estos conciertos, sino para la constante en la obra de su vida.

“La vida no tiene que ver con encontrarte, ni con encontrar algo”, dice. “La vida se trata de crearte, y de crear cosas”.

The New York Times