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Por Darryn King

Este verano, uno de los histriones contemporáneos más versátiles regresa a la pantalla grande. En los últimos 24 años, ha sido amarrado a un cohete, suspendido de un avión y descuartizado. Ha demostrado ser un cómico consumado, un héroe de acción audaz y un primer actor cautivador, todo ello sin perder su aire juvenil.

Se trata del Sheriff Woody, el muñeco del que se tira una cuerda para que hable, y cuya voz en inglés pertenece a Tom Hanks.

“Woody simplemente se aparece”, dijo Pete Docter, director creativo en Pixar Animation Studios. “Simplemente parece tener muchas facetas y muchos ángulos interesantes”.
Desde que inició “Toy Story” en 1995, Woody, el protagonista, ha ofrecido actuaciones encantadoras y cautivadoras. Detrás de ellas están el increíble trabajo de voz de Hanks y un equipo de animadores —alrededor de 100 tan sólo en “Toy Story 4”. Estos artistas comprenden que una excelente animación se reduce a una buena actuación.

“Todos somos actores introvertidos, casi de clóset”, dijo Becki Tower, una directora animadora en la cinta nueva. “Actuamos a través de nuestros personajes”.

“Toy Story 4” incluye escenas emocionalmente delicadas que dependen de actuaciones de profundo sentir por parte de su elenco de caricatura, particularmente en el caso de Woody.

“En vista de que esta era una película sobre relaciones, supe desde un principio que estaría apoyándome a un grado considerable en la actuación de los animadores para que transmitieran mucha de la emoción”, dijo Josh Cooley, director de la película. “Realmente es como ser un director de una película de acción en vivo, donde vas y hablas con los actores. Y en mi caso, los actores son los animadores”.

Los animadores hacen su tarea. Aprenden a ser empáticos con sus personajes, e inyectan recuerdos y sentimientos en sus actuaciones.

“Tiene que ver con tratar con conectar con un momento de tu propia vida y tratar de sacar de un lugar real dentro de uno mismo”, dijo Robert Russ, el animador supervisor.

El medio de la animación digital, con sus poderes de detalle minucioso y la habilidad para recalibrar y pulir los gestos y las expresiones de un personaje, abrió nuevas posibilidades de matices.

“Woody hacía esta cosa con sus ojos”, dijo Docter, describiendo una escena de “Toy Story”, el primer largometraje animado por computadora. “La sutileza del movimiento veloz de los ojos era muy indicativo de una vida interna, de estos pensamientos corriendo a toda velocidad por la cabeza de Woody. Todos nos quedamos atónitos”.

Gracias a nuevos avances en la tecnología, Woody se ha convertido en un histrión más consumado y más controlado. El Woody de 1995 tenía 596 variables animadas que podían ser manipuladas por los animadores; el modelo actual tiene 7 mil 198.

En otras palabras, su rostro es más sutilmente expresivo y sus extremidades son menos rígidas. Gracias a sombreados y retrato de texturas más sofisticados, también se ha vuelto más guapo.

Pero la actuación de Woody también se ha beneficiado de la sensibilidad de los actores-animadores que se han tomado la molestia de conocerlo, e incluso quererlo.

“Estás metido en la mente de estos personajes durante meses y meses, y en ocasiones años”, dijo Tower. “Terminas conociendo tan bien a estos personajes que los percibes como amigos, y tus tomas en realidad se vuelven más fáciles porque comprendes quienes son”.

The New York Times