• |
  • |

Por Anna Schaverien

LONDRES — Hay pocos indicios más inequívocos de que el verano ha llegado a Gran Bretaña que escuchar las campanas de un camión de helados.

Pero a los londinenses podría resultarles más difícil localizar dónde comprar un helado en un día caluroso, debido a temores de que los contaminantes de los motores a diesel de los camiones puedan poner vidas en peligro.

Los cabildos en la Ciudad amenazan con tomar medidas drásticas contra los camiones de helados que no se vuelvan más ambientalistas. “Nadie quiere un pedido adicional de asma con su nieve”, dijo en mayo Caroline Russell, miembro del Partido Verde en la Asamblea de Londres.

El tema del aire tóxico tiene años de asediar a Londres, con cálculos de que más de 9 mil londinenses mueren prematuramente cada año por exposición a contaminación a largo plazo.
Los temas ambientales han estado al frente de la agenda política de Gran Bretaña. En abril, funcionarios introdujeron un cobro a vehículos más viejos y contaminantes en el Centro de Londres.

Aunque las campanas musicales de los camiones de helados han sido nombradas uno de los recuerdos de infancia más felices de los británicos, los vendedores no han podido escapar al escrutinio ecológico.

Los dueños de camiones de nieve dijeron que la afición de los británicos por el helado suave es una de las cosas que impulsa el problema de la contaminación con diesel. Los congeladores de los camiones pueden operar con el motor apagado, pero las máquinas que sirven el helado suave necesitan la energía del motor para funcionar.

“Tenemos que estar conscientes del impacto del diesel”, dijo Amy Rudgley, de 25 años, propietaria de Fat Cows Ice Cream.

“Pero tiene que verse como un panorama más amplio que sólo las camionetas tipo van que venden helados”, añadió.

Al tiempo que Londres explora formas de reducir la contaminación ambiental causada por todos los vehículos a diesel, una solución ofrecida es instalar puntos de energía eléctrica en parques y sitios populares, lo que permitiría que los camiones de helados apaguen sus motores y operen sus máquinas con electricidad.

Esa estrategia es favorecida por el Ice Cream Alliance, el organismo comercial de la industria de los helados de Gran Bretaña, por encima de una prohibición rotunda.
Ávido por salvar a la industria de la extinción, Whitby Morrison, un fabricante de camiones de helados, dijo estar trabajando para desarrollar un sistema totalmente eléctrico para fines de año.

“La camioneta tipo van que vende helados es una tradición británica”, dijo Ed Whitby, director de operaciones de la compañía. “Es un icono con el que todos hemos crecido. Me gustaría ver que sea parte de la vida de todos durante generaciones futuras”.

Lambeth e Islington, dos barrios en el centro de Londres, ya han instalado conexiones eléctricas en parques locales.

Mientras tanto, el Cabildo de Hammersmith and Fulham, en el oeste de Londres, que intenta convertirse en el barrio “más verde” de Gran Bretaña, compartió una solución diferente.

Un vendedor de helados sin permiso que tenía un motor de diesel para camión operando durante todo el día afuera de una parada del metro en el área fue persuadido hace poco por el cabildo para que cambie su camión por un triciclo eléctrico.

Pero está por verse si escuchar los sonidos de un triciclo de helados mientras avanza por la calle evoca la misma nostalgia.

The New York Times