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Por Farah Stockman

Durante casi dos décadas, una organización sin fines de lucro llamada Birthright Israel ha otorgado a unos 700 mil jóvenes judíos un viaje a Israel con todos los gastos pagados, en un esfuerzo para reforzar una identidad judía y forjar un vínculo emocional con Israel. Casi 33 mil judíos estadounidenses harán el viaje este verano.

Pero durante el último año, algunos activistas judíos han abandonado un puñado de tours de Birthright, diciendo que los viajes borran las experiencias de los árabes israelíes y palestinos que viven bajo ocupación en Cisjordania.

Los defensores de Birthright desestiman a los manifestantes y dicen que sólo buscan publicidad. Birthright dijo que sus viajes abordan la historia de Israel de una manera apolítica.

Las protestas resaltan el creciente descontento entre los jóvenes judíos por las políticas de Israel. Las protestas también resaltan una división generacional entre los judíos que vivían con miedo a la destrucción de Israel y los jóvenes que dan por sentada la existencia de Israel y se enfocan en los palestinos que quedaron sin Estado.

Risa Nagel nunca había estado involucrada en una protesta relacionada con Israel, y sabía poco sobre el conflicto cuando se inscribió a unas “vacaciones gratis de 10 días”. Pero cuando las personas que conoció en el tour le pidieron que abandonara el viaje con ellos, dijo que sí.

En la primera noche del grupo en Israel, una de las asistentes preguntó si podía facilitar una discusión sobre el control militar de Israel sobre Cisjordania. El guía aceptó.
Muchos recibieron de buena manera la plática esa primera noche, dijo Ben Fields, un participante. Pero conforme el viaje avanzaba, ella y otras tres personas sacaron a relucir los mismos temas.

Fields no lo sabía en ese momento, pero los cuatro habían estado en contacto con IfNotNow, una red de activistas judíos que quieren eliminar el apoyo a la ocupación. El verano pasado, IfNotNow exhortó a los activistas a boicotear los viajes de Birthright.

Cuando Birthright fue concebido, en la década de los 90, pocos se preocupaban por cómo hablar de un conflicto que creían que estaba a punto de resolverse, dijo Brian Lurie, un rabino que se ha pronunciado contra la ocupación y ha estado involucrado en Birthright desde su inicio.

A medida que el conflicto se alargado, dijo, Birthright ha tenido que lidiar con la forma en que se habla del mismo. Ha actualizado su programa para incluir más contacto con árabes israelíes y una plática sobre geopolítica.

En el otoño, J Street U, una organización judía liberal con 60 filiales en campus universitarios de EU, circuló peticiones pidiendo a Birthright que incluyera al menos un ponente palestino. Los organizadores dicen que es un modelo para cómo Birthright podría cambiar.

El rabino Lurie dijo que ha hablado con los manifestantes.

“Si su objetivo es mejorar a Birthright, estoy de su lado”, afirmó haberles dicho. “Pero si su objetivo es destruir a Birthright, estoy totalmente en su contra”.

Charles Bronfman, cofundador de Birthright, dijo entender el deseo de los jóvenes judíos de saber cómo ven los palestinos el conflicto. “No voy a decir que no tienen razón”, dijo. “Pero esa no es la labor de Birthright.

“Si tienen algo que enseñarnos, hablemos”, dijo sobre los esfuerzos de J Street U. “Tal vez nosotros tengamos algo que enseñarles a ellos”.

The New York Times