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Por Sarah Maslin Nir

ACRA, Ghana — Al amanecer de un día, Jane Newornu, de 18 años, se vistió en su uniforme escolar a cuadros azules, metió sus libros en su mochila y salió corriendo a la escuela.

Su hermana gemela, Jennifer, aún en piyama, la veía con envidia. Jennifer no asistía a la escuela a raíz de un receso de dos meses ordenado por el Gobierno. Las gemelas, igual que todos los alumnos preparatorianos en Ghana, ahora deben turnarse.

Todo ello es resultado del lanzamiento de un nuevo programa gubernamental, que busca ampliar el acceso a educación media superior gratuita.

Cuando el Presidente Nana Akufo-Addo asumió el cargo en el 2017, cumplió una de sus principales promesas de campaña: preparatoria gratis para todos.

Era parte de un esfuerzo más extenso para volver a Ghana competitiva a nivel internacional en estándares de educación, agricultura y turismo.

Sin embargo, el programa ha sido tan popular —430 mil alumnos están inscritos este año escolar, comparado con 308 mil en el 2016, de acuerdo con el Ministerio de Educación— que la demanda ha rebasado la capacidad.

El escalonamiento de estudiantes ha sido utilizado en muchos países para reducir la saturación, entre ellos Japón y Australia.

Aunque la primaria y la secundaria son obligatorias y gratuitas en algunas partes de África Occidental, la preparatoria libre de colegiatura es poco común.

El nuevo sistema de Ghana ha tenido éxito para introducir más alumnos a los salones de clase. Los partidarios de la medida dicen que es una solución temporal mientras se contratan más maestros y se construyen más escuelas.

Sin embargo, muchos padres de familia no están complacidos. Si los niños relegados se retrasan en sus estudios, la escuela gratis llega a un costo demasiado alto, comentan algunos.

“No estoy contenta con este sistema”, dijo Jennifer Newornu, al tiempo que se marchaba su hermana. “Me quedo en casa demasiado tiempo”.

No obstante, el Gobierno está firme en su apoyo al nuevo sistema, indicando que ofrece una educación adecuada a más niños. Antes del programa, el 67 por ciento de los niños que asistían a la primaria continuaba a la secundaria. Pero desde el lanzamiento del nuevo programa, subió al 83 por ciento en el 2018.

En Ghana, la primaria y la secundaria han sido gratuitas y obligatorias desde 1995, con una tasa de inscripción del 90 por ciento. Pero la preparatoria, aunque es pública, requería el pago de colegiatura.

Los internados públicos cuestan unos 289 dólares por año escolar, y alrededor de 120 dólares sin internado. Éstos son costos considerables en un País donde el ingreso per cápita promedio es de unos mil 900 dólares al año, de acuerdo con el Banco Mundial.

El Gobierno afirma que planea construir más escuelas y eliminar el sistema escalonado en el curso de cinco a siete años. Pero los educadores se muestran escépticos.

Afirman que la educación gratuita pierde sentido sin más maestros y materiales, y renovaciones importantes a los planteles deteriorados del País.

James Newornu, el padre de las gemelas, le da crédito al programa de educación gratuita del Presidente por permitir que sus hijas siquiera asistan a la preparatoria. Recientemente perdió su empleo como taxista y aseguró que no habría podido costear colegiaturas.

Sin embargo, al ver a Jennifer pegada a su teléfono o frecuentando otros preparatorianos estancados, se ha sentido más preocupado.

“Tienden a olvidar lo que se les enseñó”, dijo.

The New York Times