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Por Mike Ives

TELOK GONG, Malasia — Sedanes negros pasaron a toda velocidad y con torretas encendidas por este pueblo cerca del principal puerto marítimo de Malasia, camino a tiraderos ilegales. El operativo se contó entre los esfuerzos más recientes de los funcionarios por cerrar tiraderos que operan sin permiso que contienen residuos plásticos importados de los países ricos.

Después de que China repentinamente impuso restricciones a la “basura extranjera” a fines del 2017, los países del sureste asiático comenzaron a recibir el desperdicio plástico de países de Occidente.

En cuestión de meses, Malasia había remplazado a China como el mayor importador de desperdicios plásticos. Sin embargo, la región pronto vio a los desechos como una pesadilla ambiental, y creció el rechazo a importarlos. Algunos grupos de activistas han exhortado a los funcionarios a prohibir de manera permanente la importación de desechos plásticos.

A algunos expertos les preocupa que esta reacción pudiera bloquear el flujo de materia prima a los recicladores y fabricantes legales del sureste asiático e incrementar las posibilidades de que los desechos plásticos terminen en océanos, rellenos sanitarios y sitios de quema ilegal.

Las restricciones chinas a los desechos fueron en respuesta a años de contaminación allí gracias al reciclaje de baja calidad. Basureros sin licencia, muchos propiedad de inversionistas chinos, comenzaron a aparecer en pueblos cercanos a los puertos del sureste asiático.

Para marzo del 2018, el apogeo de la situación, Malasia estaba importando unas 126 mil toneladas de desechos plásticos al mes, en comparación con 22 mil toneladas al mes importadas un año antes, de acuerdo con datos oficiales de comercio analizados por Khor Yu Leng, una economista en Singapur que estudia las materias básicas del sureste asiático. Estados Unidos era la fuente principal, seguido por Japón, el Reino Unido y Alemania, explicó.

Algunos desechos plásticos, si son clasificados adecuadamente, son usados en la región como materia prima para manufactura fina y como reemplazo de combustibles fósiles en hornos de cemento, entre otros usos. Y ya que la clasificación municipal de desechos es prácticamente inexistente aquí, importar desechos plásticos muchas veces es la única forma para que las empresas de reciclaje logren economías de escala.

Sin embargo, las acciones actuales no han hecho una distinción entre la basura realmente peligrosa y plástico que puede reciclarse sin peligro, dijo Douglas Woodring, fundador de Ocean Recovery Alliance, una organización sin fines de lucro con sede en California y en Hong Kong.

“Etiquetan esto como una sustancia peligrosa, que no es si se procesa correctamente”, dijo Woodring de los plásticos reciclables. “Es como cualquier otra materia básica —como cobre, acero, metal, madera y papel”.

The New York Times