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Por Emily Badger y Quoctrung Bui

La zonificación unifamiliar es muy querida en Estados Unidos, acogida por los propietarios de viviendas y los Gobiernos para proteger los vecindarios.

Pero un buen número de funcionarios en todo el País empiezan a cuestionar la práctica. Varios Estados, como Oregon y California, ahora están considerando leyes que acabarían con la zonificación exclusivamente para viviendas unifamiliares en medio de crisis crecientes por los precios de la vivienda, la desigualdad racial y el cambio climático.

El efecto de la zonificación unifamiliar es extenso: es ilegal en el 75 por ciento de la tierra residencial en muchas ciudades estadounidenses construir algo que no sea una vivienda unifamiliar independiente. Esa cifra es aún más alta en muchos suburbios.

La zonificación unifamiliar “significa que todo lo demás está prohibido”, dijo Scott Wiener, Senador estatal de California. “Los edificios de departamentos —prohibidos. Vivienda para personas de la tercera edad —prohibida. Vivienda para personas de bajos ingresos, que sólo puede ser multifamiliar —prohibida”.

Las ciudades modifican con regularidad la zonificación de vecindarios o propiedades individuales para permitir mayores opciones de vivienda. Pero en diciembre, el Ayuntamiento de Minneapolis, Minnesota, votó por poner fin a la zonificación unifamiliar en toda la Ciudad y permitir más opciones habitacionales en todos los barrios unifamiliares a la vez.

Con el tiempo, si sólo el 5 por ciento de los terrenos unifamiliares más grandes en Minneapolis —predios de al menos 465 metros cuadrados— se convirtiera en viviendas triplex, eso crearía unas 6 mil 200 unidades de vivienda nuevas, indica UrbanFootprint, software que crea mapas del impacto del desarrollo en las ciudades.

“Si quieres tener el estilo de vida estadounidense suburbano, eso aún estará disponible”, dijo Salim Furth, un economista. “Lo que realmente estamos tratando de cambiar es que eso se ha vuelto tan universal que no queda mucho espacio para otra cosa”.

En ciudades como Charlotte, Carolina del Norte, las leyes de zonificación han contribuido desde hace mucho tiempo a la segregación racial y económica al separar los tipos de vivienda de manera que las familias de clase obrera tuvieran menos probabilidades de vivir entre otras más acomodadas. Ahora, los funcionarios allí esperan cambiar la zonificación para que se vuelva más equitativa.

En la Costa Oeste de EU, la escasez de vivienda y las preocupaciones ambientales cobran más importancia. La zonificación unifamiliar hace imposible utilizar la tierra para vivienda nueva, obligando que la oferta nueva esté en comunidades minoritarias más pobres o en tierras no desarrolladas fuera de las ciudades. Sin embargo, los esfuerzos para construir más edificios multifamiliares y cambiar las leyes de zonificación han recibido oposición.

“Los salarios han subido, la gente está trabajando, el desempleo está muy bajo —y la gente no puede hallar un lugar donde vivir”, afirmó Tina Kotek, presidenta de la Cámara de Representantes de Oregon y autora de un proyecto de ley para poner fin a la zonificación unifamiliar en el Estado. “En algún momento, algo tendrá que cambiar”.

Las ciudades han priorizado a los propietarios de vivienda unifamiliar sobre otros grupos, con la creencia de que la vivienda densa perjudica el valor de sus propiedades, dijo Andrew Whittemore, profesor de planeación en la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill.

“Creo que el propósito de la zonificación es impedir daños”, afirmó. “Los planificadores no deberían ser administradores de riqueza. Pero efectivamente lo son en todos los municipios del País”.

The New York Times