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Por Carlotta Gall

ESTAMBUL — Aún antes de asumir el puesto como el nuevo Alcalde de Estambul, se hablaba de Ekrem Imamoglu como el hombre que podría retar al Presidente Recep Tayyip Erdogan por el liderazgo de Turquía dentro de cuatro años.

Por ahora, Imamoglu insiste que se concentrará durante los próximos cinco años en servir a Estambul, una metrópolis de 15 millones de habitantes, de los que una cuarta parte vive por debajo del umbral de la pobreza.

“Soy una persona totalmente concentrada en gobernar”, dijo a periodistas extranjeros en una rueda de prensa en su primer día en el cargo, el 28 de junio. “Pero si hay quienes ven nuestra estrella en lo alto del firmamento, les agradecemos”.

No hay duda de que plantea una mayor amenaza al Presidente.

Imamoglu, de 49 años, declaró que tenía la intención de echar mano del enorme apoyo popular en la repetición de las elecciones del 23 de junio como un mandato para resistirse al autoritarismo de Erdogan.

“Se convirtió en la lucha de una nación”, afirmó el flamante Alcalde sobre las elecciones municipales. “Esta elección trató sobre Estambul y a la vez fue una lucha por la democracia”.

Detrás de él está el Partido Republicano del Pueblo, o CHP. El partido político, el más antiguo de Turquía, fue fundado por el primer Presidente del País, Mustafa Kemal Ataturk, y es el retador principal al dominio que Erdogan ejerce sobre el ámbito político.

Desde que Erdogan llegó al poder de forma arrasadora con su Partido de la Justicia y el Desarrollo, o AKP, en el 2002, la Oposición no ha podido evitar que extienda su control sobre las instituciones turcas, muchas creación del legado de Ataturk.

El partido de Oposición había fracasado en tantas elecciones que parecía estar condenado a representar a menos gente —la élite laica que se estaba mudando al extranjero.

El partido estaba batallando para luchar contra la percepción de que Erdogan era invencible, dijo Kemal Kilicdaroglu, presidente del partido desde el 2010. Su porcentaje de votos se había estancado en alrededor del 25 por ciento, mientras que el

Partido de la Justicia y el Desarrollo de Erdogan alcanzaba entre 45 y 50 por ciento.

Nueve años en la Oposición le enseñaron a Kilicdaroglu que el Partido Republicano del Pueblo no sólo tenía que renovarse, sino también abrirse al mundo intelectual y académico y a la gente ordinaria.

En lugar de criticar a Erdogan, necesitaba ofrecer soluciones a los problemas de la gente, afirmó en la sede de su partido en Ankara, la Capital. Se concentró en granjearse a los simpatizantes de Erdogan —en su mayoría gente de clase trabajadora y residentes urbanos pobres— con la mira en sectores específicos como los subcontratistas, y hablando con la gente en sus propios barrios.

Imamoglu es uno de seis Alcaldes a quienes su partido ve como su nueva generación de políticos que pueden tender la mano más allá de su base.

Imamoglu dijo que buscaría trabajar con Erdogan. “Al tiempo que nos reconciliamos, podemos hacer que este País y esta Ciudad ganen mucho”, expresó el Alcalde.

Sin embargo, también dejó entrever que luchará con Erdogan si el Presidente trataba de obstaculizar su Administración municipal.

Imamoglu declaró que los medios noticiosos pro gubernamentales hallarían que tienen que moderar su hostilidad. “Aprendieron que las calumnias y las noticias engañosas no los llevarán a ningún lado”, comentó sobre su triunfo.

“Probamos que los políticos o los partidos que tienen un enfoque de ‘lo que yo diga es lo correcto’ jamás pueden gobernar esta nación”, señaló Imamoglu sobre el Gobierno de Erdogan.

The New York Times