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Por Danny Hakim y Matt Richtel

Ante un aumento en las infecciones resistentes a los medicamentos, la Organización Mundial de la Salud emitió una petición a los agricultores hace dos años: “Dejen de usar antibióticos en animales sanos”.

Sin embargo, en la gran feria de la industria porcina del año pasado, la World Pork Expo en Des Moines, Iowa, uno de los fabricantes más grandes de medicamentos para ganado difundía el mensaje contrario. “No esperen al Pig Zero (Cerdo Cero)”, advertía un póster en un stand administrado por la compañía farmacéutica Elanco.

Los folletos Pig Zero de la compañía exhortaban a los agricultores a administrar antibióticos a todos los cerdos de sus rebaños en lugar de esperar a tratar el brote de una enfermedad causada por un Paciente Cero desconocido. Era una propaganda atractiva para las granjas industriales, donde las condiciones de hacinamiento y propensas a gérmenes han llevado a una creciente dependencia a las intervenciones con medicamentos. Los folletos también detallaban que alimentar a los cerdos con un régimen diario de dos antibióticos los haría más gordos y, como sabe cualquier granjero, un cerdo más pesado es un cerdo más rentable.

El aumento de gérmenes resistentes a los medicamentos es una de las problemáticas más irritantes del mundo. El uso excesivo de antibióticos ha permitido que los gérmenes desarrollen defensas contra éstos, volviendo ineficaz a un creciente número de fármacos. Se proyecta que el uso mundial de antibióticos aumente marcadamente a medida que las crecientes clases medias de países como China y Brasil demandan más carne.

Las prácticas de los ganaderos, que durante décadas han usado enormes cantidades de los medicamentos considerados importantes para los humanos, tienen mucho tiempo de ser vistas como una de las raíces del problema, pero el papel de las compañías que producen los fármacos ha recibido menos escrutinio. Los antibióticos siguen siendo importantes para compañías como Elanco, que se derivó de Eli Lilly en septiembre. Si bien está desarrollando alternativas a los antibióticos para animales, como vacunas y enzimas, los antibióticos promovidos por la campaña Pig Zero son los tipos que los funcionarios de salud tratan de frenar. Y Elanco no es atípico: sus rivales también exhortan el uso agresivo de sus propios antibióticos.

Elanco ya había sido advertido sobre los medicamentos utilizados en su campaña Pig Zero. En el 2015, la Dirección de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) advirtió a Novartis Animal Health, que había sido adquirida por Elanco, que el mismo coctel de antibióticos era “inseguro” y estaba “mal etiquetado”, porque era comercializado ilegalmente para engordar cerdos, en lugar de simplemente para tratar enfermedades. Uno de los antibióticos, la tiamulina, ha tenido grandes ventas para Elanco; la OMS lo considera de importancia médica para los humanos, pero los reguladores estadounidenses no lo consideran así. Pig Zero proclama las ventajas de combinar la tiamulina con clortetraciclina, un medicamento que los reguladores estadounidenses e internacionales consideran médicamente importante para los humanos.

Jeffrey Simmons, director ejecutivo de Elanco, dijo que había decidido dejar de distribuir el folleto de Pig Zero luego de que The New York Times empezó a hacer preguntas al respecto. Añadió que el folleto “no era, necesariamente, una falsa representación”.

Shabbir Simjee, director médico de Elanco, dijo que medicamentos como los de la campaña “nunca se administrarían” en una manada sin algunos animales enfermos.

La conexión del uso excesivo de antibióticos en ganado con la salud humana toma dos caminos: a medida que las bacterias desarrollan defensas contra medicamentos ampliamente utilizados en animales, esos mecanismos de defensa pueden propagarse a otras bacterias que infectan a los humanos; y los gérmenes resistentes se transmiten del ganado a los humanos, a través de carne mal cocida, heces animales que se filtran en vías fluviales o cuando los trabajadores entran en contacto con animales.

Nuevas regulaciones de la FDA que entraron en vigor al final de la Administración Obama prohibieron a las granjas engordar ganado al agregarle a su alimento antibióticos de importancia médica. Las reglas, junto con la creciente demanda de carne libre de antibióticos por parte de los consumidores, redujeron el uso de antibióticos en el 2017. Pero medicamentos así aún se administran a cerdos y ganado en EU.

Ted McKinney, ex ejecutivo de Elanco, fue nombrado recientemente Subsecretario de Agricultura por el Presidente Donald J. Trump. En una reunión el verano pasado en Roma, dijo a reguladores internacionales de seguridad alimenticia que estaban demasiado enfocados en los consumidores, a expensas de aquellos que trabajaban para satisfacer la demanda mundial de alimentos. “Tenemos que volver a enfocarnos en ellos como nuestros clientes”, dijo.

‘Líder movido por propósitos’

En el 2015, Simmons se unió a una reunión cumbre de la Casa Blanca para comprometerse a frenar el uso de antibióticos. Thomas R. Frieden, director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) en ese entonces, advirtió que la resistencia a antibióticos “podría resultar en que el botiquín esté vacío cuando más se necesita”.

Simmons se refiere a sí mismo como un “líder movido por propósitos” con la misión de combatir el hambre. Si bien los microbiólogos ponen énfasis en la urgencia de combatir la resistencia a los antibióticos, veteranos de la industria agroquímica dicen que se debe equilibrar con la creciente demanda de alimentos.

Revelaciones financieras de Elanco y su rival Zoetis, que se derivó de Pfizer en el 2013, muestran que los dos venden aproximadamente 2 mil millones de dólares en antibióticos para ganado al año. Esas ventas representan más de un tercio del negocio en general de Elanco.

Auge de antibióticos

Cuando los antibióticos fueron descubiertos hace más de un siglo, nadie tenía planeado administrarlos a animales. Luego, una compañía estadounidense, Lederle Laboratories, anunció en 1950 que los pollos crecían más rápido al ser alimentados con clortetraciclina. Para principios de los 60, casi la mitad de los antibióticos para ganado estaban destinados a la engorda de animales.

No obstante, los científicos ya tenían recelo. En 1969, el reporte del Swann Committee, encargado por el Parlamento británico, concluyó que el problema de la resistencia a los antibióticos era significativa. En 1976, un estudio publicado en la revista

Nature encontró que cepas resistentes de E.coli podrían ser transmitidas de pollos alimentados con antibióticos a otros pollos, y luego a los trabajadores de granjas.

En 1997, investigadores de Elanco fueron algunos de los autores de un extenso análisis en la revista Journal of Applied Microbiology que desestimaba las preocupaciones sobre el uso de antibióticos en animales, escribiendo, “estamos frente a una falta de información, un muro de ignorancia”.

Estimaciones de académicos afirman que hasta el 80 por ciento de las ventas estadounidenses de antibióticos se destina al ganado. Pero la industria ha atacado tales proyecciones al tiempo que cabildea para bloquear más revelaciones sobre el uso de antibióticos.

“Los patógenos más serios no están relacionados con los antibióticos usados en animales de alimento”, dijo Simmons. “De las 18 principales amenazas resistentes a antibióticos monitoreadas por los CDC, sólo dos, campylobacter y salmonella no tifoidea, están asociadas con animales”.

Pero esas declaraciones a menudo repetidas se refieren sólo a las cepas transmitidas por alimentos como la salmonella resistente a antibióticos que se puede encontrar en pollo crudo, por ejemplo, mientras que ignoran la infinidad de formas en que los patógenos pueden transmitirse.

Cada vez hay más investigaciones que establecen vínculos entre Clostridium difficile, o C. diff, en ganado y humanos, lo que es considerado por los CDC como una amenaza urgente. Los antibióticos de amplio espectro en el ganado proporcionan “una ventaja de supervivencia a las cepas de C. difficile resistentes a antibióticos”, de acuerdo con un estudio del 2018 realizado por investigadores australianos. Existen estudios similares para E. coli y Staphylococcus aureus resistente a la meticilina, conocido como SARM.

Un cambio en mercadotecnia

En el 2017, cuando la FDA prohibió, de hecho, el uso de antibióticos médicamente importantes para engordar ganado, su consumo cayó en un tercio. Pero los expertos ven ahora mercadotecnia que presenta al uso rutinario de antibióticos como una necesidad “proactiva” y al aumento de peso como un beneficio secundario.

Colleen Dekker, vocera de Elanco, indicó que la compañía ya no incluía la “promoción del crecimiento” —la engorda de animales— como un uso aprobado para antibióticos de importancia médica a nivel mundial.
Pero para Pig Zero, la compañía ve un problema sólo de mercadotecnia. En adelante, dijo Dekker, esos fármacos serían vendidos “más desde una perspectiva de salud” que desde “una perspectiva de aumento de peso”.

The New York Times