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Por Daniel Pollack-Pelzner

Luis Alfaro no esperaba encontrar a la heroína de una tragedia griega en una sala de detención juvenil en Tucson, Arizona.

Cuando era dramaturgo viajero impartiendo un taller a delincuentes adolescentes en 1999, conoció a una estudiante prometedora: una jovencita mexicoestadounidense de 13 años que, se enteró, había matado a su madre por haber mandado matar a su padre, un narcotraficante.

Fascinado con su historia, acudió al teatro esa noche y se tropezó con una ganga en la librería en el lobby: 10 obras griegas por 10 dólares.

“La primera obra era ‘Electra’, la historia de una hija que asesina a su madre por haber matado a su padre”, recordó Alfaro recientemente. “Me dije, ‘Dios mío, tengo que adaptar esta obra’”.

“Electricidad: Una Versión Chicana de la Tragedia de ‘Electra’” modernizó a Sófocles, detalle a detalle, para ambientarla en la natal Los Ángeles de Alfaro. El personaje principal llora la muerte de su padre, un capo de las drogas, y trama venganza contra su madre emprendedora, mientras que un trío chismoso de “mujeres” fatalistas sirve como un coro en spanglish.

Escenificada más de 30 veces, “Electricidad” abrió una trilogía griega de Alfaro que trata a figuras latinas en los márgenes con una dignidad mítica. En el 2017, “Edipo el Rey” agotó las localidades del Teatro Public, en Nueva York. Este mes, el Public presentará la obra más reciente de Alfaro: “Mojada”, una versión de “Medea” de Eurípides.

“Los griegos son tan primarios”, dijo Alfaro. “Llegan a la esencia: por qué nos hacemos daño unos a otros y esta incapacidad para perdonar”. Para este hijo de trabajadores del campo chicanos, volver a contar estas historias satisface una misión cultural.

En la obra de Eurípides, Medea es una hechicera oriental que se enamora de Jasón, el de los argonautas, y lo ayuda a tomar el Vellocino de Oro de su padre. Ella abandona su hogar para regresar con él a Grecia, pero cuando Jasón la abandona por la hija de un rey corintio, Medea envenena a su nueva esposa y mata a sus propios hijos antes de irse volando en un carro celestial.

“Medea” es “la historia de inmigración más antigua que se haya escrito”, dijo Chay Yew, quien dirige “Mojada” en el Teatro Public, donde tuvo su estreno el 17 de julio. Hace seis años, cuando empezaron a trabajar en la obra, Yew exhortó a Alfaro a reunir relatos de inmigrantes indocumentados de manera que pudiera aterrizar el recorrido de Medea en el Estados Unidos contemporáneo.

El coro griego en “Medea” reforzó esta interpretación en la mente de Alfaro.

“Dicen, ‘ella está mancillando nuestra tierra’ y pensé, ‘ah, este es un relato de inmigración sobre una mujer en un país donde no es bienvenida’”.

Alfaro, de 56 años, tiene mucho tiempo de explorar los puntos álgidos de su comunidad. Hoy imparte dramaturgia en la Universidad del Sur de California, pero no tuvo contacto con el teatro hasta que fue arrestado cuando era adolescente y se le dio la opción de tiempo en la cárcel o servicio comunitario en un teatro en el barrio. Eligió lo segundo.
Alfaro adapta sus obras para las comunidades donde son escenificadas. En el caso del Teatro Public, Medea y Jasón llegarán a Queens, hogar de una población inmigrante mexicana de rápido crecimiento.
“Le ha dado una voz a las personas que no ven, que han experimentado trauma llegando hasta acá”, dijo Yew. “Él vuelve visibles a las personas que son invisibles”.

The New York Times