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Por Mokoto Rich

OSAKA, Japón — Shoji Kousaka siempre pensó en Japón como un lugar donde la gente sabía cómo deshacerse de su basura.

Esto fue antes de pasar una mañana en un barco de arrastre en la Bahía de Osaka el otoño pasado, y quedar impactado por los montones de botellas de refresco, bolsas de plástico, envolturas de refrigerios y popotes atrapados en las redes, junto con el lenguado y el camarón.

“Cosas que no se suponía que debieran estar ahí estaban ahí”, dijo Kousaka, subdirector de la Unión del Gobierno de Kansai, una federación que representa a la segunda área metropolitana más grande en Japón después de Tokio. Con base en lo que vio en seis horas en el barco, Kousaka calcula que más de 6.1 millones de fragmentos de plástico y alrededor de 3 millones de bolsas de plástico se hallan en el fondo de la bahía.

En vista del alto índice de recolección de plástico de Japón y su riguroso enfoque al reciclaje, dijo Kousaka, “me sorprendió cuánta basura había en el fondo del océano”.

El consumo del plástico está profundamente arraigado en la cultura japonesa, donde las verduras vendidas en los supermercados están envueltas por pieza, los paquetes a menudo se colocan en bolsa doble y las omnipresentes máquinas expendedoras dispensan abundantes botellas de plástico. El País es el segundo generador de desechos de empaques de plástico por persona, después de Estados Unidos.

Aunque la mayoría de los municipios tienen sistemas sofisticados de recolección —entre el 70 y 80 por ciento de las envolturas, botellas y bolsas de plástico usadas son recolectadas por compañías de manejo de residuos para luego ser recicladas o incineradas— el Ministerio del Medio Ambiente de

Japón calcula que entre 18 mil y 54 mil toneladas de desechos plásticos terminan en el océano cada año.

“Realmente no estamos abordando la fuente del problema”, dijo Karen Raubenheimer, catedrática en la Universidad de Wollongong, en Australia. “Si sólo se habla de recolección y manejo de residuos, no se habla de reducir la producción y el consumo”.

El historial de Japón en desechos marinos es variado; en la cumbre del Grupo de los 7 en Canadá el año pasado, no firmó un convenio sobre plástico que buscaba reducir los desechos marinos. EU fue la única otra nación que no lo firmó.

Un día el mes pasado, Chiyoko Yamada, de 72 años, realizaba compras en Osaka, y llevaba su canasta llena de abarrotes envueltos. Había contenedores de plástico para comida con fideos soba fritos y unos hotcakes salados conocidos como okonomiyaki, llenos de bolsitas de plástico individuales para cada ingrediente. Una sola zanahoria enfundada en plástico yacía al fondo de su canasta junto a cuatro espárragos, también envueltos en plástico.

“Creo que todo ese plástico es excesivo”, dijo Yamada.

The New York Times