• |
  • |

Por Rachel Nuwer

Un tratado internacional prohíbe la compra y la venta de productos hechos de cualquier especie de felino grande, salvo uno: el león africano. Si los animales han sido criados en cautiverio en Sudáfrica, entonces sus osamentas, incluyendo sus garras y dientes, pueden ser comercializadas.

Las partes de león exportadas legalmente de Sudáfrica generalmente terminan en Asia, donde a menudo son vendidas como partes de tigre. Este negocio lucrativo está al alza y, de acuerdo con investigaciones recientes, una prohibición promulgada en Estados Unidos quizá haya ayudado a avivarlo.

En el 2016, EU prohibió las importaciones de trofeos de leones criados en cautiverio. Para muchos criadores de leones en Sudáfrica, las exportaciones de osamentas eran una manera de compensar el negocio perdido.

Antes del veto, los centros de crianza y caza de Sudáfrica albergaban más de 8 mil 400 leones criados en cautiverio. Muchos estaban destinados a su uso en cacerías planeadas en las que un animal criado en cautiverio, a veces dócil, es liberado en un campo de caza cercado para que un cazador lo busque y le dispare.

En diciembre del 2015, Estados Unidos añadió los leones a la Lista de Especies en Peligro de Extinción. Aunque los estadounidenses aún podían matar a leones en cazas legales en toda África, podían llevar a casa el trofeo sólo si demostraban que la caza había beneficiado a la conservación de la especie.

Las cacerías planeadas de Sudáfrica no cumplen con los criterios.

Los investigadores buscaron determinar cómo el veto y otros cambios de políticas habían afectado la industria de la crianza de leones de Sudáfrica. Realizaron sondeos en 117 centros que criaban, cuidaban u organizaban cacerías de leones cautivos.

Los investigadores descubrieron que después del veto, los precios de los leones vivos cayeron hasta en un 50 por ciento. Más del 80 por ciento de los encuestados dijeron que el veto había afectado sus negocios, y muchos reportaron haber despedido a miembros de su personal y practicado eutanasia a leones.

Alrededor del 30 por ciento había puesto los ojos en el comercio internacional de huesos. Los precios de los esqueletos han aumentado más del 20 por ciento desde el 2012. Las osamentas de hembras se venden en 3 mil 100 dólares en promedio, y las de los machos en 3 mil 700.

Las exportaciones de esqueletos se elevaron de 800 a mil 800 leones en el año posterior a la prohibición.

A fines del 2016, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas exigió que Sudáfrica estableciera una cuota anual de exportaciones para las partes de leones criados en cautiverio. En el 2017, las autoridades establecieron una cuota de 800 esqueletos.

La mitad de los encuestados amenazó con recurrir al comercio ilegal si las cuotas limitaban sus negocios.

Los huesos de león ya alimentan los mercados ilegales.

Los productos de tigre son populares en Asia. Los huesos de león se emplean para fabricar lo que se vende como vino de hueso de tigre, un lujo, mientras que las garras y los dientes se convierten en joyas.

“Hay una suposición de que el león ha remplazado al tigre en el mercado y, por lo tanto, hay menor presión sobre los tigres, pero no es así”, dijo Debbie Banks, una dirigente de campaña en la Agencia de Investigación Medioambiental, en Londres. “La demanda de tigre y otros grandes felinos vendidos como tigre es tan inmensa que no sólo está consumiendo a los tigres criados en cautiverio, sino que los tigres silvestres también están siendo cazados furtivamente”.

Los leones también están cayendo víctimas de los cazadores furtivos. En el curso de cinco años, Kristoffer Everatt de Panthera, una organización de conservación, documentó una disminución del 68 por ciento en la población de leones en el Parque Nacional Limpopo, en Mozambique, con 21 leones existentes en el 2017.

El comercio legal de partes de león “estimula la demanda y perpetúa el atractivo de estos productos”, afirmó Banks. “Mientras haya demanda, habrá presión sobre los tigres restantes del mundo”.

The New York Times