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Por Asher Elbein

En las mañanas radiantes en el trópico, los cocodrilos salen del agua para disfrutar del Sol. Igual que otros reptiles, dependen de su calor para ayudar a avivar sus metabolismos.

Esto podría parecer una visión de un mundo prehistórico, pero crece la evidencia de que los cocodrilos modernos difieren sustancialmente de sus antepasados más antiguos.

En un estudio reciente publicado en la revista Paleobiology, dos paleontólogos en La Sorbona, en París, analizaron huesos de un reptil de 237 millones de años y hallaron señales de que los ancestros del cocodrilo tenían metabolismos extraordinariamente activos y que las criaturas los evolucionaron mucho antes de lo que se creía.

“La mayor interrogante era si estos organismos eran de sangre fría o caliente”, señaló Jorge Cubo, autor principal del estudio.

En el pasado, los investigadores han clasificado ordenadamente los metabolismos de los animales: los endotermos (mamíferos y aves) derivan calor de procesos internos, mientras que los ectotermos (reptiles y anfibios) dependen del entorno que los rodea.

Los cocodrilos modernos son los últimos sobrevivientes de los cocodriliformes, una familia diversa que abarcó todos los continentes durante la Era Mesozoica, y también son miembros del linaje más amplio de los arcosaurios, un grupo que incluye a aves, pterosaurios y dinosaurios endotérmicos.

Muchos investigadores consideran que los cocodrilos modernos son una reliquia de la transición de los reptiles de sangre fría más antiguos a aves y dinosaurios endotérmicos.

No obstante, otros argumentaron que los cocodrilos podrían haber estado más próximos a la endotermia de lo que se sospechaba. Los investigadores han descrito un proceso mediante el cual los embriones de caimán desarrollan un orificio singular justo antes de romper el cascarón que permite que la sangre le saque la vuelta al pulmón.

El proceso convierte “un corazón endotérmico en ectotérmico”, dijo Roger Seymour, biólogo evolutivo en la Universidad de Adelaida, en Australia. Ésta y otras líneas de evidencia llevaron a Seymour a escribir una monografía en el 2004 argumentando que los cocodriliformes ancestrales eran de sangre caliente.

En el 2016, Cubo recurrió a las colecciones del Museo Nacional de Historia Natural de Francia en busca del primo más antiguo de arcosaurio que pudiera hallar. Se decidió por Azendohsaurus, un pequeño herbívoro triásico.

Para tener una idea del metabolismo del Azendohsaurus, Cubo tomó rebanadas de hueso y analizó la estructura microscópica. Halló que el Azendohsaurus probablemente tenía un metabolismo en reposo considerablemente más alto que la mayoría de los ectotermos vivientes.

Eso sugería que los primos de los arcosaurios del Periodo Triásico Superior ya eran de sangre caliente, potencialmente remontando los orígenes de la endotermia en la familia a hace más de 260 millones de años.

“Los primeros cocodriliformes probablemente eran terrestres y de sangre caliente”, precisó Cubo.

La transición de animales terrestres activos a depredadores semiacuáticos de emboscada es probablemente la razón por la que los cocodrilos evolucionaron un estilo de vida más de sangre fría, indicó Seymour.

Con un metabolismo lento, los cocodrilos pueden ayunar durante meses, pueden aguantar la respiración 10 veces más tiempo y no tienen que gastar energía para mantenerse calientes ante el poder enfriador del agua.

The New York Times