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Por Julie Turkewitz

IDAHO CITY, Idaho — Los hermanos Wilks crecieron en un establo de cabras, nunca terminaron la preparatoria y construyeron desde cero un negocio multimillonario de perforación de gas natural.

Así que cuando los hermanos, Dan y Farris, compraron una enorme extensión de tierra montañosa en el suroeste de Idaho, no fue sólo una inversión, sino una señal de su buena suerte.

“Mediante trabajo duro y determinación —y no tuvieron muchos privilegios— han alcanzado el éxito”, declaró Justin, el hijo de Dan Wilks.

La compra también colocó a los Wilks en los primeros lugares de la lista de terratenientes acaudalados que están comprando enormes predios de EU. En la última década, los terrenos privados en EU se han concentrado en manos de unos cuantos.

Hoy, sólo 100 familias poseen alrededor de 17 millones de hectáreas en todo EU.

Gran parte de esa tierra se extiende desde las Montañas Rocosas hasta Texas, donde los bosques comerciales y los ranchos son una inversión atractiva.

Las batallas por la tierra han sido una parte que ha definido al Oeste desde el siglo 19, cuando el Gobierno repartió propiedades gratis para fomentar la expansión. Durante años, se han dado peleas entre individuos y el Gobierno, propietario de más de la mitad de la región.

Pero ahora, con compradores cada vez más ricos adquiriendo predios incluso más grandes, las líneas de batalla han cambiado. Muchos residentes locales ven a estos nuevos propietarios como una amenaza a un estilo de vida muy querido por su fácil acceso al aire libre.

Los Wilks, que ahora poseen unas 280 mil hectáreas en varios Estados, se han convertido en un símbolo del propietario fuera de la realidad. En Idaho, a medida que sus propiedades se expandían, los hermanos han cerrado veredas y contratado a guardias armados para patrullar sus tierras. Esto ha provocado la ira de los lugareños que han excursionado y cazado en esas colinas durante generaciones.

Algunos de los nuevos dueños han sido bien recibidos. El magnate de la televisión por cable John Malone ha sido elogiado por la organización The Nature Conservancy por los esfuerzos de conservación de su familia, y otros compradores han limpiado senderos y restaurado hectáreas vírgenes.

La región experimenta el auge poblacional más rápido del País, lo que eleva los precios de las viviendas y el costo de la vida y deja a muchos residentes temerosos de perder su cultura y estabilidad económica.

En Idaho, Rocky Barker, un columnista retirado del periódico The Idaho Statesman, ha llamado al conflicto un “choque entre dos sueños americanos”, oponiendo el respeto del País por los derechos de propiedad privada contra la noción de una propiedad pública rica en bellezas separada para todos.

Tim Horting es una de las personas atrapadas en el debate. Horting, vendedor de equipo pesado, creció excursionando en el bosque al norte de Boise, hilvanado por caminos de terracería con vistas a los famosos picos del Estado. Construyó una cabaña en esos bosques en el 2006, justo junto al camino Boise Ridge Road, que llevaba a una popular área recreativa. Horting dijo que quería que sus nietos crecieran sintiendo la vida rural.

Luego, en el 2016, los Wilks compraron 70 mil hectáreas al borde de la casa de Horting. Al poco tiempo, una reja se alzó en el camino, con un letrero clavado en un árbol: “Advertencia. Propiedad Privada. Prohibido el Paso”.

El problema, dijo Horting, “no es el hecho de que sean dueños de la propiedad. Es que han cerrado los caminos públicos”.

En años recientes, nuevos tipos de compradores se han unido a los inversionistas de siempre en madera y combustibles fósiles de la región.

El año pasado, Idaho y Nevada fueron los Estados de más rápido crecimiento de la Nación, seguidos de cerca por Utah, Arizona y Colorado.

Más de 20 mil californianos arribaron a Idaho en el 2018; los precios de las casas en los alrededores de Boise también subieron 17 por ciento.

Justin Wilks dijo que su familia había prohibido el paso al terreno para protegerlo, luego de que años de campamentos sin control y las motonieves habían arruinado gran parte del paisaje. Fiscales del Condado han investigado los cierres de caminos y explorado la vía del litigio, y en una serie de gestos de paz, los hermanos han restaurado parte del acceso, incluyendo abrir la reja del Boise Ridge Road y retirando los letreros de “Prohibido el Paso”.

“Queremos ser buenos vecinos”, dijo Wilks. “Sé que algunas personas creen que no lo hemos sido, sólo porque no les hemos permitido deambular libremente por nuestra propiedad a su antojo. Pero también les diría: ¿les gustaría que yo acampara en su patio delantero?”.

The New York Times