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Por Keith Bradsher

BEIJING — China tiene demasiadas fábricas que elaboran demasiados artículos. Gracias a su punitiva guerra comercial con Estados Unidos, su cliente más grande en el extranjero no está comprando como antes.

Así que China busca nuevos clientes, pero podrían demostrar ser difíciles de convencer. El mes pasado, China reinició sus esfuerzos para crear una zona de libre comercio a través de la región Asia-Pacífico, con el objetivo poco probable de lograr un trato para noviembre. Si tiene éxito, el pacto podría abrir mercados desde Australia hasta India.

Beijing también intenta mantener vivas pláticas tripartitas, con remotas posibilidades, que reducirían las barreras comerciales entre China, Japón y Corea del Sur.
De forma más amplia, está en proceso de reducir unilateralmente sus propios aranceles a bienes provenientes de todo el mundo, aún al tiempo que impone aranceles de represalia más altos a bienes elaborados en EU.

En juego está la salud de la economía china. El mes pasado, China reportó que su crecimiento se desaceleró a su ritmo más lento en casi tres décadas, en parte porque la guerra comercial con la Administración Trump ha comenzado a afectar a su crucial sector de exportaciones. Las compañías globales ahora buscan trasladar trabajo a otros países para evitar lo que podría ser una guerra comercial prolongada. China necesita mercados nuevos para lo que produce.

Sin embargo, los pactos comerciales son difíciles de concretar y los socios potenciales de China para el libre comercio tienen razones abundantes para sentirse preocupados.

Ningún país puede absorber el simple volumen de lo que China le vende a consumidores estadounidenses. Los vecinos regionales de China compiten contra el País en varias industrias. Y China todavía conserva aranceles altos y otras barreras para proteger a sus propias industrias —barreras que tendría que eliminar si otros países firmaran un trato.

China tiene un superávit anual en el comercio de bienes manufacturados de casi un billón de dólares, lo que significa que esa es la cantidad que le vende al mundo por encima de lo que compra cada año. Casi la mitad de ese superávit viene del comercio con EU.

Las exportaciones totales de China a EU cayeron 8.5 por ciento en la primera mitad de este año. Las exportaciones de China al resto del mundo han aumentado sólo 2.1 por ciento.

El País ya se ve asediado con un exceso de capacidad para fabricar autos, acero y otros artículos básicos del comercio global. Más desaceleraciones y cierres de fábricas podrían llevar a pérdidas de empleos y afectar aún más el crecimiento económico.

Enfrentando un mayor dolor económico potencial, Beijing busca abrirse a otros mercados. El elemento central de sus esfuerzos es el intento este verano para negociar un pacto de libre comercio asiático llamado Asociación Económica Integral Regional, o RCEP, por sus siglas en inglés. El trato abarcaría a los 10 países de la Asociación de Naciones del Sudeste

Asiático además de Australia, China, India, Japón, Nueva Zelanda y Corea del Sur.

Incluso si China concreta nuevos pactos comerciales, de todos modos enfrenta presión para encontrar mercados para las inmensas cantidades de bienes manufacturados que elabora, dijo Brad Setser, ex funcionario del Departamento del Tesoro de EU.

“No hay absolutamente ningún otro país en el mundo que esté dispuesto en este momento a reemplazar a Estados Unidos en tener un déficit comercial anual de casi 400 mil millones de dólares en bienes manufacturados con China”, señaló.

The New York Times