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Imagínese Manhattan sin peatones cruzando la calle de manera imprudente.

O las autopistas de Los Ángeles sin personas conduciendo a exceso de velocidad, o Moscú sin el agobiante tráfico.

Si los automóviles sin conductor van a despuntar, estas son algunas de las posibilidades que habrá que tomar en cuenta.

“Con los vehículos autónomos, lo técnico se va a solucionar”, dijo Mark Rosekind, director de innovación en seguridad de Zoox, un desarrollador de vehículos autónomos. “Lo más desafiante es la parte social”.

Los autos sin conductor representan “el cambio social más transformador en décadas”, dijo Rosekind. “Tenemos que estar listos para ello”.

Los vehículos totalmente autónomos no estarán disponibles sino hasta dentro de 10 años o más, dijo Rosekind. Pero los autos que pueden conducirse por sí mismos en determinadas circunstancias saldrán al mercado en cinco años o menos, dicen los expertos. Y eso hace imperativa la formulación de nuevas reglas para las ciudades y los ciudadanos.

Esas reglas están siendo contempladas por organizaciones como SAE International, una organización que establece normas de transporte; departamentos universitarios de transporte; y Partners for Automated Vehicle Education, una coalición industrial y académica.

“Va a ser una locura durante los próximos 30 años”, dijo Gregory Winfree, director del Instituto de Transporte Texas A&M. “La pregunta es cómo operamos conjuntamente cuando tenemos una mezcla de vehículos con y sin conductor”.

Es posible que los autos sin conductor necesiten sus propios carriles. Otro cambio potencial incluye menos necesidad de estacionamientos, una vez que los vehículos autónomos puedan estacionarse en cualquier lugar.

Se espera que algunos de los problemas de seguridad sean mitigados por tecnología que permitirá que un vehículo o semáforo le diga a otro vehículo dónde está y qué está a punto de hacer.

En los próximos meses, SAE International espera haber formulado una lista de normas para autos autónomos, incluyendo botones de parada de emergencia y maniobras, y cómo advertir a peatones que se acerca un vehículo autónomo.

Y a medida que los autos tradicionales desaparezcan de las calles, es posible que el flujo de vehículos se pueda ajustar con base en el número de peatones, dijo Chris Gerdes, director del Centro de Investigación Automotriz de la Universidad de Stanford, en California.

Los vehículos autónomos “podrían ser capaces de sentir la presencia de peatones y desacelerar cuando sea necesario”, dijo.

Al mismo tiempo, es importante que a medida que las ciudades cambien, tal vez físicamente, no se vuelvan estériles.

“Necesitamos estudiantes formados en arte y diseño para que se involucren en el futuro”, dijo Frank Menchaca, jefe de producto de SAE. “Necesitamos que las cosas sean estéticamente agradables. Tenemos que traer gente”.

The New York Times