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Por Roni Caryn Rabin

En hospitales alrededor del mundo, el duodenoscopio es considerado como un instrumento indispensable para diagnosticar y tratar enfermedades del páncreas y los conductos biliares.
Sin embargo, estos dispositivos de fibra óptica tiene una notable desventaja: aunque son insertados en la parte superior del intestino delgado a través de la boca y son reutilizados constantemente, no pueden ser esterilizados mediante los métodos comunes.

Son lavados a manos y pasados por máquinas tipo lavavajillas que utilizan sustancias químicas para matar microorganismos. Incluso cuando son lavados de la manera indicada, los dispositivos aún podrían retener bacterias que pueden ser transmitidas a los pacientes.

Recientes exámenes sugieren ahora que los reguladores subestimaron severamente los riesgos. Lo que es peor, se ha demostrado que los aparatos pueden transmitir infecciones resistentes a los antibióticos que son casi imposibles de curar.

Expertos médicos alarmados están instando a la Dirección de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) a que obligue a los fabricantes a desarrollar duodenoscopios que puedan ser esterilizados apropiadamente, o saque del mercado todos estos instrumentos.

“La necesidad es urgente”, dijo William A. Rutala, experto en epidemiología en la Universidad de Carolina del Norte, vía email.

Estudios recientes realizados por los fabricantes a petición de la FDA encontraron que uno de cada 20 duodenoscopios retenía microbios causantes de enfermedades, incluso después de una limpieza adecuada.

Los duodenoscopios son tubos largos y flexibles con una cámara de fibra óptica en un extremo. El dispositivo es empleado para diagnosticar y tratar enfermedades del páncreas, conductos biliares y vesícula biliar, como ictericia, tumores, conductos biliares obstruidos y cálculos.

La alternativa es la cirugía abierta, que conlleva sus propios riesgos, dijo Bret Petersen, gastroenterólogo en la Clínica Mayo en Minnesota.

Los dispositivos no pueden ser expuestos a calor intenso para ser esterilizados. Es difícil limpiar a mano el estrecho interior del tubo, y los duodenoscopios, a diferencia de otros endoscopios, tienen un mecanismo movible en la punta, tipo elevador, que puede ser manipulado para ajustar la posición de los instrumentos quirúrgicos.

Los fabricantes afirman que los duodenoscopios son seguros siempre y cuando los nosocomios limpien y desinfecten los dispositivos de acuerdo con las instrucciones, un proceso complicado que puede involucrar más de 100 pasos.

Sin embargo, desde el 2012, cientos de pacientes en EU y Europa han sido infectados en docenas de brotes vinculados con duodenoscopios contaminados.

Entre los agentes infecciosos están bacterias que no responden a una potente clase de antibióticos. La infección tiene una tasa de mortalidad del 50 por ciento.

La medicina moderna depende ampliamente de los duodenoscopios y otros instrumentos tubulares flexibles con cámaras en las puntas —incluyendo broncoscopios para revisar los pulmones, y colonoscopios para detectar cáncer de colon— para diagnosticar y tratar enfermedades sin cirugía.

Las alternativas a las endoscopías son limitadas e incluyen procedimientos y exámenes médicos sustitutos, como análisis de heces para el cáncer de colon en vez de colonoscopías. (Los endoscopios usados para examinación de cáncer de colon son mucho menos riesgosos porque son utilizados en una parte del cuerpo ya repleta de bacterias).

Ya están llegando al mercado broncoscopios de un sólo uso, aunque no se espera que reemplacen a los endoscopios reutilizables. Pero no hay duodenoscopios desechables.

“Mientras los organismos fueron susceptibles a los antibióticos, realmente no hubo problema, porque aún si los endoscopios estaban transmitiendo bacterias, recetabas antibióticos a los pacientes de manera profiláctica antes y después de los procedimientos, y te encargabas de eso”, dijo Larry Muscarella, consultor de cuidado de la salud.

Pero los antibióticos profilácticos ya no garantizan la protección. El mal uso y el uso excesivo de antibióticos en personas, plantas y animales de granja han llevado a la proliferación de bacterias que resisten el tratamiento con la mayoría de los antibióticos disponibles.

Sin embargo, el riesgo para cualquier paciente es pequeño, y los duodenoscopios no son factores significativos en el aumento de las bacterias resistentes a los medicamentos, indicó Alexander J. Kallen, de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades.

“En la mayoría de las situaciones, los beneficios del procedimiento probablemente superan a los riesgos de un evento adverso”.

The New York Times