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Por Matt Wasielewski

Se requieren alrededor de 2 mil 500 litros de agua para producir una sola hamburguesa de carne de res —el equivalente a una semana entera de consumo de agua en el hogar promedio en EU.

Ahora que el mundo enfrenta creciente evidencia del daño causado por un clima más caliente, la gente que busca reducir su impacto en el medio ambiente no tiene que buscar más lejos que en la cocina.

“Descartar la carne a favor de sustitutos es lo más efectivo que puede hacer un individuo para combatir el cambio climático, de acuerdo con un estudio en la publicación Science”, escribió Timothy Egan en The New York Times.

El mercado para sustitutos está cobrando impulso —las alternativas a la carne alcanzaron 19.5 mil millones de dólares a nivel mundial el año pasado, de acuerdo con Euromonitor International, una compañía de investigación. Más compañías buscan expandir sus propuestas a productos de carne no animal.

Impossible Foods, que elabora la hamburguesa Whopper de carne falsa disponible en Burger King, se propone desarrollar reemplazos para todos los alimentos basados en carne para el 2035.

¿El logro más reciente de la compañía? Pescado sin pescado.

En junio, Impossible dijo que había creado un caldo con sabor a anchoa elaborado con plantas utilizando “heme”, la misma proteína usada en su fórmula para la carne.
“Se estaba usando para hacer paella”, dijo Pat Brown, director ejecutivo de Impossible, a The Times. “Pero se podría usar para hacer aderezo César o algo así”.

Las poblaciones marinas de peces se han reducido en un 90 por ciento, de acuerdo con el Foro Económico Mundial, un ritmo que Brown llamó un “colapso en curso”.
“Con relación al apremio del impacto ambiental, los peces están después de las vacas, seguidos por otros animales”, dijo Brown.

Los mariscos basados en plantas son una solución a la sobrepesca, pero la compañía Wild Type, de San Francisco, tiene un plan diferente. Empleando agricultura celular, desarrolla salmón en un laboratorio.

“Las células saben qué hacer”, dijo Aryé Elfenbein, uno de los fundadores de la compañía, a The Times. “Se convierten en fibras musculares. Se convierten en tejido adiposo. Crean el tejido conectivo que conocemos como carne”.

Pero la compañía enfrenta problemas para aumentar la escala de su producción. Wild Type realizó una degustación en junio en un restaurante en Portland, Oregon, pero tardó casi cuatro semanas para crear el medio kilo de salmón que sirvió.

No todos están entusiasmados con la revolución de la carne falsa. En 24 Estados de EU este año, la industria de la carne y sus defensores han trabajado para que se apruebe legislación que hace que sea ilegal que alimentos basados en plantas sean etiquetados como carne.

Sin embargo, un grupo de demandantes, que incluye a los creadores de Tofurkey, ha presentado hace poco una demanda en Arkansas que dice que la ley viola sus derechos constitucionales al limitar el tipo de palabras que pueden usar en su mercadotecnia.

Los sustitutos de carne todavía tienen mucho terreno que cubrir. La carne falsa representa sólo el 1 por ciento del mercado total.

Sin embargo, como escribió Egan, si eso ayuda a mantener a raya lo peor del cambio climático, entonces “más poder para el hot dog vegetal y la hamburguesa de soya que se hacen pasar por carne”.

The New York Times