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Por Steven Erlanger

BRUSELAS — Después del reciente deceso del tratado que cubría los misiles de rango intermedio, parece que una nueva carrera armamentista está tomando forma, atrayendo a más participantes, más dinero y más armas.

La arquitectura del control de armas de la Guerra Fría, que involucraba decenas de miles de armas nucleares, fue diseñada en el curso de años de negociaciones entre dos súper potencias: Estados Unidos y la Unión Soviética. Los complejos tratados ayudaron a proteger al mundo de la aniquilación nuclear.

Hoy, esos tratados están en vía de ser abandonados por EU y Rusia justo cuando nuevos competidores no cubiertos por los acuerdos de la Guerra Fría —como China, Corea del Norte e Irán— se reafirman como potencias regionales y desafían la hegemonía estadounidense.

El desmantelamiento del “control de armas”, un mantra de la Guerra Fría, intensifica ahora los riesgos de una nueva era cuando potencias nucleares como India y Pakistán se enfrentan por Cachemira, y cuando el nuclear Israel se siente amenazado por Irán. Corea del Norte está probando misiles nuevos, y se cree que otros países, como Arabia Saudita, tienen acceso a armas nucleares o son capaces de fabricarlas.

Los expertos dicen que es probable que la consecuencia sea un entorno más peligroso e inestable, incluso a corto plazo, que podría precipitar conflictos indeseados y demandar enorme gasto militar nuevo entre las potencias más grandes del mundo.

“Si no hay un desarme nuclear, habrá proliferación”, dijo Joseph Cirincione, analista nuclear y presidente del Ploughshares Fund, una fundación de seguridad global. “Si las grandes potencias se apresuran a acumular sus arsenales, las potencias más pequeñas seguirán el ejemplo”.

John R. Bolton, asesor de seguridad nacional del Presidente Donald J. Trump, ha hablado sobre permitir que el último tratado de control de armas estratégicas, el Nuevo START, expire en febrero del 2021.

Sin límites a las armas nucleares, y sin un sistema de verificación en el lugar o intercambio de información, una carrera armamentista con Moscú parece casi inevitable, y probablemente aceleraría otra con Beijing.

Liberada del Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (Tratado INF), la Administración Trump está probando, y quiere desplegar, una nueva generación de misiles basados en tierra en Asia. Mientras lo hace, el deseo de Trump de atraer a China a conversaciones armamentistas trilaterales parece más lejano que nunca.

Richard J. Burt ayudó a negociar el Tratado INF y el más extenso Tratado de Reducción de Armas Estratégicas, conocido como START I, durante el mandato del Presidente George Bush. Sin el Nuevo START, dijo, “ya no habrá ninguna inspección en el lugar ni transparencia, así que vuelves a suponer lo peor de lo que está haciendo tu adversario”.

EU y Rusia aún poseen más del 90 por ciento de las armas nucleares del mundo —más de 8 mil ojivas nucleares, suficientes para destruir al mundo varias veces. El Nuevo START limitaba el número de ojivas desplegadas en cada lado a alrededor de mil 550.

El deseo de Trump de involucrar a China es bueno, dijo Jon Wolfsthal, que fue director senior de control de armas en el Consejo de Seguridad Nacional del Presidente Barack Obama.

“Pero la idea de que China hará alianza con EU y Rusia en el control de armas y mantendrá su estatus inferior es una locura”, añadió.

Thomas M. Countryman, ex Subsecretario estadounidense para Seguridad Internacional y No Proliferación Nuclear, dijo que China, con un arsenal nuclear pequeño de unas 300 ojivas nucleares, tenía poco incentivo para unirse a las pláticas.

El arsenal de China es lo bastante pequeño para no representar una amenaza de un primer ataque a Washington y Moscú, pero lo bastante grande —y lo suficientemente oculto— para tener una creíble capacidad de represalia.

Mientras que los tratados de control de armas entre Washington y Moscú dependían de inspecciones y transparencia, “China considera eso como algo que erosiona las pocas ventajas que tienen”, dijo Countryman.

Pero si el Nuevo START expira, los arsenales nucleares tanto de Moscú como de Washington serán tan grandes y tan desconocidos que “es casi una invitación para que China desarrolle su arsenal”, dijo Mark Fitzpatrick, experto en control de armas.

Burt propone extender el Nuevo START y luego negociar una mayor reducción con Moscú a mil ojivas desplegables cada uno, “y entonces uno puede posiblemente hacer que los chinos acepten un límite en sus existencias actuales”.

De lo contrario, dijo, “nos estamos encaminando a una carrera armamentista mucho más costosa”.e expensive arms race.”

The New York Times