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Por Robb Todd

Hacer bebés es la razón más importante por la que existe la gente, escribió Haider Warraich en The New York Times este mes. Sin embargo, los seres humanos están cumpliendo tan bien con este deber, que muchos padres creen que la sobrepoblación es una grave amenaza para el planeta.

Entre ellos se encuentran el Príncipe Enrique de Inglaterra y Meghan, la duquesa de Sussex. No mucho después del nacimiento de su primer hijo, informó The Times, el Príncipe Enrique dijo que tendrían “¡Máximo dos!”.

“Somos la única especie en este planeta que parece creer que este lugar nos pertenece solamente a nosotros”, dijo. “Sin duda, siendo tan inteligentes como somos, o tan evolucionados como se supone que somos, deberíamos ser capaces de dejar algo mejor para la próxima generación”.

El Príncipe fue rápidamente criticado en las redes sociales por su cuestionable historial ambiental.

“¿Es el mismo Enrique que usa helicópteros para ir de Londres a Birmingham y cuya esposa usa los jets privados de sus amigos famosos para cruzar el Atlántico?”, dijo Piers Morgan, un locutor británico y escritor de tabloides, en Twitter.

Alison Phillips fue más generosa con su tuit. La editora del tabloide británico The Daily Mirror dijo que “a mucha gente no le gustará esto del Príncipe Enrique, pero sin duda esta es la conversación que nuestros hijos y nietos estarán teniendo en el futuro”.

Sin embargo, los avances tecnológicos podrían complicar el deseo de administrar mejor la población mientras resuelven otros problemas.

El desarrollo de úteros artificiales que puedan dar a luz a bebés humanos podría estar a sólo unos años de distancia, dijo a The Times Alan Flake, cirujano fetal a cargo de los experimentos con úteros artificiales en el Hospital Infantil de Filadelfia.

Estos ambientes uterinos sintéticos permiten que los fetos se desarrollen a término, un proceso llamado ectogénesis. Zoltan Istvan, que da conferencias sobre transhumanismo, escribió en The Times que las pruebas en fetos de oveja que han sido “colocados en ‘biobolsas’, contenedores de plástico transparente llenos de líquido amniótico”, han tenido pocas complicaciones.

Esta tecnología podría reducir significativamente el número de bebés que se pierden debido a nacimiento prematuro.

Pero hay una implicación aún mayor para el aborto.

En mayo, el Papa Francisco dijo que el aborto siempre es inaceptable, informó The Times, incluso si el feto tiene trastornos patológicos o una enfermedad congénita que podría ser fatal.

“¿Es legítimo eliminar una vida humana para solucionar un problema?”, dijo el Sumo Pontífice.

Cada año se realizan unos 600 mil abortos en Estados Unidos, y los úteros artificiales podrían ofrecer una opción —si bien costosa— que resulte en un nacimiento mientras permite también a la mujer elegir no llevar al bebé a término.

“Cada feto que iba a ser abortado, pero que llega a un útero artificial podría considerarse como una vida salvada”, escribió Istvan.

Si una cuarta parte de estos fetos llegara a término en Estados Unidos, agregó, nacerían 150 mil bebés más cada año —y probablemente casi todos serían puestos en adopción, eclipsando el número de adopciones anuales realizadas en el País.

“¿Quién pagará esos procedimientos y quién cuidará de esos niños una vez que nazcan?”, escribió Istvan.

The New York Times